Rayos y Fuego de San Telmo sobre los aviones

Un MD-83 en medio de una espectacular tormenta eléctrica

Un MD-83 en medio de una espectacular tormenta eléctrica

De vez en cuando nos sorprendemos viendo en las noticias (normalmente las clásicas secciones de relleno, tras los tostones políticos), imágenes de reactores de pasajeros alcanzados por el terrible fogonazo de un rayo, con el consiguiente comentario «parece un milagro que no haya estallado/se haya partido/se haya desintegrado»… Sin embargo, la cosa es a priori más aparatosa que peligrosa para la propia aeronave. Veamos por qué.

Los aviones, al no estar conectados con la tierra, se cargan de electricidad estática en vuelo por el rozamiento del aire, con lo cual son blancos perfectos para los rayos. Recordemos que un rayo es una poderosa descarga natural de electricidad estática, producida durante una tormenta eléctrica, acompañada de un reflejo luminoso (que denominamos como relámpago) y de un estampido sónico (que llamamos trueno) en su trayectoria por el aire. Es imposible evitar que alguno alcance a una aeronave, pero hay medidas muy eficaces para minimizar los riesgos para los ocupantes del mismo. Un fuselaje está construido, al igual que en los automóviles, como una Jaula de Faraday (o sea, que en su interior el campo electromagnético es nulo) y el rayo puede recorrerlo en su superficie sin afectar al interior hasta terminar escapando por la punta de los planos, estabilizadores o el timón de dirección. Para evitar que se sufran daños, los aviones disponen de descargadores de estática en estas zonas, compuestos por filamentos de carbono y que suelen ser los lugares por donde escapan los rayos. Una vez en tierra, bastará con sustituirlo para que vuelva a estar operativo, aunque será necesario revisar el fuselaje y las alas, en previsión de los agujeros u otros daños que el rayo pudiera provocar en los mismos.

Fuego de san Telmo en el parabrisas de este A320 sobre los cielos de Vietnam (fuente: Jacob Thomsen / Airliners.net)

Fuego de san Telmo en el parabrisas de este A320 sobre los cielos de Vietnam (fuente: Jacob Thomsen / Airliners.net)

En relación a este fenómeno existe otro, tan espectacular y hermoso como el anterior, aunque menos agresivo, que se denomina Fuego de San Telmo y durante siglos era un terrorífico y extraño espectáculo para los marinos, espantados al ver como se producían inexplicables llamaradas en los extremos de los mástiles de los buques de vela durante las tormentas en medio del océano, alterando el curso de las brújulas del navío. En la actualidad, estas llamas, de color azul/violáceo aparecen en las cabinas y en las alas de los aviones. Sin embargo, el Fuego de San Telmo es también un  fenómeno meteorológico, creado también en relación a la electricidad estática que el avión provoca en su movimiento al rozar con el aire. Es una chispa que realmente no es un fuego, y por supuesto no tiene capacidad de quemar nada. Este efecto se denomina efecto corona y surge de la siguiente manera: si un avión se mete en medio de una tormenta, entra asimismo en un campo eléctrico (de ahí las divergencias inexplicables de las brújulas) que causa la ionización de las moléculas del aire, y que termina separándose de sus electrones y creándose un plasma conductor. En ese momento, la tormenta puede descargar brevemente su energía sobre la masa contenida en el campo eléctrico, o sea, el fuselaje y las alas del avión, y se produce una descarga eléctrica electroluminiscente, de color azulado/violeta porque el gas predominante de la atmósfera determina el mismo azul por tanto para el nitrógeno y el oxígeno. El brillo aparece, inofensivo, durante unos minutos, y luego vuelve a empezar el proceso.

Descargadores de Estática en los planos de un Boeing 737

Descargadores de Estática en los planos de un Boeing 737

Todo este curioso fenómeno meteorológico fue detectado por primera vez por el norteamericano Benjamin Franklin en 1749 (cuando aun pertenecía al Imperio Británico), demostrando, tras sus investigaciones para inventar el pararrayos, que era de naturaleza eléctrica, aunque como decimos, inerme. Tan solo para los dirigibles y aerostatos antiguos, cargados del inflamable gas hidrógeno, podría ser un elemento de peligro. De hecho, una de las hipótesis de mayor peso que explicaban la deflagración en 1937 del gigantesco dirigible alemán Hindenburg en Lakehurst (New Jersey), se centran en la aparición del Fuego de San Telmo que provocó un incendio en la cubierta de la enorme aeronave.

Sea como sea, como dudo que nadie vaya a efectuar un vuelo en un dirigible lleno de hidrógeno, ya saben, si tienen suerte de poder ver estos fenómenos meteorológicos, fotografíenlos y disfruten. Merece la pena. Cosas de la ciencia…

Bibliografía consultada:

¿Sabías…? En: Avion Revue, n.368, febrero 2013, p. 96.

Martínez, M. Técnica. En: Avion Revue, n.382, abril 2014, p. 97.

Antoine de Saint-Exupéry: sueños de aviación al encuentro de «El principito» en el desierto

Antoine de Saint-Exupéry se apoya pensativo en el maltrecho fuselaje de su Caudron tras ser rescatado. Concluía ahí su intento de récord a Vietnam, pero surgía una de las obras cumbre de la literatura universal

Antoine de Saint-Exupéry se apoya pensativo en el maltrecho fuselaje de su Caudron tras ser rescatado. Concluía ahí su intento de récord a Vietnam, pero surgía una de las obras cumbre de la literatura universal

«Era un vendedor de píldoras perfeccionadas que calman la sed. Se toma una por semana y no se siente más la necesidad de beber. – ¿Por qué vendes esto? -Dijo el principito. – Es una gran economía de tiempo – replicó el comerciante. – Los expertos han hecho cálculos. Se ahorran cincuenta y tres minutos por semana. – ¿Qué se hace con estos cincuenta tres minutos? – ¡Se hace lo que cada uno quiera! -Yo, -dijo el principito – si tuviera cincuenta y tres minutos para gastar, caminaría lentamente hacia una fuente».

(El Principito)

Viaje al desierto, vida en el aire. Decepción en tierra. Sueños e ilusión sobre las nubes. Fue Saint-Exupéry un enamorado de la aviación, uno de aquellos pioneros que consolidaron una de las aventuras más fascinantes que haya podido desarrollar el ser humano…

Creo que tuvo dos vías para manifestar sus sentimientos, para sentirse feliz y expresar en justicia sus capacidades. Una fue la escritura. Su obra es mundialmente reconocida y toda su producción lo ha elevado directamente a la cota de los autores que todo lector reconoce generación tras generación. La otra es la aviación. Amargas decepciones y frustraciones a veces le aportó, al ser tachado de aviador aficionado, incluso de mediocre piloto. Vio como su sueño de la Aéropostale desaparecía tras la crisis de principios de los años treinta. A punto estuvo de perder la vida en varias ocasiones en varios accidentes, y finalmente desapareció…para volar más alto, sobre las costas de Córcega en un día de julio de 1944, a los mandos de su P-38 Lightning en misión de reconocimiento. Pero era su pasión desde el principio, y claro está que a veces, al mezclar ambas pasiones, podrían surgir las obras imperecederas. Tinta y aviación ¿Sucedió así con El Principito?

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El dolor que no cesa: la tragedia del vuelo AH5017

El MD-83 EC-LTV, estacionado en su rampa en el Adolfo Suárez/Barajas (fuente: David Tobarra/Airliners.net)

El MD-83 EC-LTV, estacionado en su rampa en el Adolfo Suárez/Barajas (fuente: David Tobarra/Airliners.net)

En estas últimas semanas el mundo de la aviación continúa en primer plano de la actualidad. Parece que los accidentes de aviación en el mes de julio se ha convertido en un fenómeno viral. Así, persiste el debate sobre la responsabilidad del accidente del Boeing 777 de Malaysia Airlines, donde la información sobre las pistas encontradas es todavía sesgada, contradictoria e incompleta, mientras el gobierno ruso y el ucraniano se llenan de invectivas y se jactan de la inacción del otro, mientras el gobierno norteamericano empieza a plantear si los rusos han roto el tratado firmado entre Gorbachov y Reagan sobre la limitación de los misiles de corto y medio alcance hace casi treinta años, pero sobre todo mientras los cadáveres de casi trescientos inocentes se descomponían al sol, para vergüenza de unos y de otros cuando leemos, el pasado 23 de julio, que un turbohélice ATR-72-500 de TransAsia Airways, matrícula B-22810 y código  de vuelo GE222 se había estrellado, al intentar aterrizar por segunda vez en la Isla de Penghu (llamada también Pescadores), al oeste de Taiwán, y en medio de una fuerte tormenta, teniendo el trágico balance de 48 fallecidos.

Pero por si fuera poco, al día siguiente, un McDonnell Douglas MD-83 de la compañía aérea española Swiftair, matrícula EC-LTV (número de fabricación 53190/2148) pero fletado por la compañía argelina Air Algérie desaparecía en la inmensidad del Sahel. Con código de vuelo AH5017, el avión  despegó a la hora prevista, las 1.17 horas GMT del aeropuerto de Uagadugú Burkina Faso), con 110 pasajeros y seis tripulantes a bordo, y con destino a Argel. La cruel realidad se hacía evidente horas después. Fuentes autorizadas del gobierno de Burkina Faso y también de Malí indicaban que habían encontrado los restos de la aeronave en un área dispersa  cercana a la frontera entre Malí y el país mencionado. Posteriormente, el gobierno francés confirmaba que el accidente había sido devastador y que no hubo supervivientes… Continue reading

Tragedia, terrorismo y responsabilidades: el desastre del Vuelo MH17 de Malaysia Airlines

El avión siniestrado, un Boeing 777-2H6/ER y matriculado como 9M-MRD, es remolcado desde su aparcamiento a terminal en el aeropuerto de Frankfurt. El avión fue fabricado en 1997 (28411/84) y acumulaba 75.322 horas de vuelo (fuente: Alexander Karmazin/Airliners.net)

El avión siniestrado, un Boeing 777-2H6/ER y matriculado como 9M-MRD, es remolcado desde su aparcamiento a terminal en el aeropuerto de Frankfurt. El avión fue fabricado en 1997 (28411/84) y acumulaba 75.322 horas de vuelo (fuente: Alexander Karmazin/Airliners.net)

Terribles son las noticias que vuelven a ensombrecer la hermosa rutina diaria de la aviación. Sin haber sabido aún qué le ha sucedido al vuelo MH370 de Malaysia Airlines, donde el oneroso peso de la actualidad va dejándolo poco a poco en el olvido y manteniéndolo como un extrañísimo enigma, de las que suceden en lugares remotos y del que aún no han podido extraerse conclusiones, hemos sabido del accidente de otro Boeing 777-200ER de esta compañía sobre espacio aéreo ucraniano. A las 14:15 horas (GMT) del 17 de julio, el Boeing 777-2H6/ER con matrícula 9M-MRD y 298 personas a bordo, entre pasajeros y tripulación, y que cubría la ruta entre Ámsterdam y Kuala Lumpur, desapareció de los radares. Minutos más tarde, el enorme birreactor se estrelló contra el suelo en Grabovo (Ucrania) cerca de la frontera con Rusia. Las primeras imágenes ya nos permitían saber que la posibilidad de encontrar supervivientes era totalmente nula.

Inmediatamente surgió la posibilidad, cada vez más contrastada y respaldada por las autoridades aeronáuticas, militares y civiles, de que el avión ha sido derribado por un misil disparado desde tierra. ¿Pero quien ha apretado el gatillo? Continue reading

Final de una época: Biman Bangladesh y el último vuelo del McDonnell Douglas DC-10

El McDonnell Douglas Dc-10-30 S2-ACR de Biman Bangladesh en su último vuelo, aterriza en el aeropuerto de Birmingham (fuente: Sascha Kretschmer / Airliners.net)

El McDonnell Douglas Dc-10-30 S2-ACR de Biman Bangladesh en su último vuelo, aterriza en el aeropuerto de Birmingham (fuente: Sascha Kretschmer / Airliners.net)

El pasado 24 de febrero de 2014 efectuó su último vuelo uno de los aviones más bonitos y legendarios de la historia de la aviación. El McDonnell Douglas DC-10-30 de la compañía asiática Biman Bangladesh, con matrícula S2-ACR y número de serie 48317/445 tomaba tierra en el aeropuerto inglés de Birmingham (BHX/EGBB) por última vez, tras veinticinco años de servicio ininterrumpido con esta aerolínea. El 8 de diciembre de 2013 el avión había efectuado su último vuelo regular de pasajeros, pero en esta ocasión se decidió despedir de los cielos al venerable trirreactor con un último vuelo de exhibición llevando a bordo a un pasaje compuesto por afortunados aficionados a la aviación. Sustituido por los nuevos Boeing 777-300ER, ahora le espera un futuro incierto, cabiendo la posibilidad de ser trasladado a algún museo, ser convertido en carguero, o simplemente ser pasto de la cizalla. Quizá merezca la pena conservarlo, ya que se trata, como hemos dicho, del fin de toda una época. Una época que se abrió hace más de cuarenta años… Continue reading

Leviatanes Rusos (III): Tupolev ANT-20 «Maksim Gorky»

El gigantesco ANT-20, escoltado por dos cazas I-5, sobrevuela la Plaza Roja durante un desfile militar el 19 de julio de 1934 (fuente: Von Hardesty/NASM)

El gigantesco ANT-20, escoltado por dos cazas I-5, sobrevuela la Plaza Roja durante un desfile militar el 19 de julio de 1934 (fuente: Von Hardesty/NASM)

El desarrollo del ANT-20, el avión terrestre más grande del mundo durante los años treinta, un verdadero reto tecnológico para la firma rusa dirigida por el ingeniero Andrei M. Túpolev y para la propia industria aeronáutica soviética, heredaba soluciones tecnológicas de otro gran avión como había sido el ANT-14 «Pravda», así como de proyectos militares experimentales como el bombardero pesado ANT-16, pero sobre todo, suponía la máxima expresión de lo que la nueva URSS deseaba proyectar al mundo: la superioridad soviética como régimen y como realidad social de progreso. Para ello, la tecnología cumplía un papel fundamental, y la función de la nueva aviación como aparato de propaganda, resultaría definitiva para el desarrollo de este mastodonte metálico.

El germen de la construcción de este aeroplano comienza en 1932, cuando la Unión de Escritores y Editores Soviéticos, encabezada por Mikhail Koltsov, que deseaba conmemorar el cuadragésimo aniversario del comienzo de la carrera literaria de un escritor tan sobresaliente y tan afecto por otro lado al nuevo régimen soviético como Maksim Gorky, solicitó la construcción de una gran aeronave bautizada con su nombre para que realizara una importante campaña publicitaria por lo largo y ancho del vasto estado soviético. Continue reading