The Last of the Many: El Último Hurricane

El Hurricane Mk IIC PZ865, ‘The Last of the Many’, con el jefe de pilotos de la Hawker, George Bolden, a los mandos, durante un test a principios de 1944. Bolden había pilotado el prototipo del primer Hurricane, el K5083, nueve años antes (https://www.memorialflightclub.com/).

El Hurricane Mk IIC PZ865, ‘The Last of the Many’, con el jefe de pilotos de la Hawker, George Bolden, a los mandos, durante un test a principios de 1944. Bolden había pilotado el prototipo del primer Hurricane, el K5083, nueve años antes (https://www.memorialflightclub.com/).

En los míticos combates aéreos acaecidos durante la también mítica Batalla de Inglaterra, de la que ahora justamente se cumplen ochenta años, y en la que la todopoderosa Luftwaffe alemana sufrió su primer revés de la guerra ante una RAF británica en inferioridad numérica pero ventajosa tácticamente, casi toda la gloria se la llevó el inmortal caza Supermarine Spitfire como el arma que derrotó a Alemania ante el también famosísimo caza alemán Messerschmitt Bf 109E. Ambos, casi sin lugar a dudas, se trataban de los dos aviones de combate más poderosos del mundo en aquel momento. Sin embargo, hubo en aquellos cielos de Gran Bretaña otro modelo de avión que, sin el estilo, la elegancia y la estética de aquellos otros, fue el insustituible complemento en el aire para que aquellos “Pocos”, como denominó Winston Churchill a los pilotos de la Royal Air Force, pudieran evitar la derrota ante la aviación germana en aquellos críticos momentos: el Hawker Hurricane.

Como hemos dicho en anteriores ocasiones, el período comprendido entre 1930 y 1940 se marca en historia de la ingeniería aeronáutica como uno donde se producen el mayor número de cambios en los diseños vistos hasta entonces, aunque a partir de entonces, el inicio de la Guerra Civil Española convierte esa rápida evolución en un proceso vertiginoso que ya no se ralentiza hasta 1945. Básicamente, el primer y más importante paso se dio cuando se puso en elección el concepto del avión de combate biplano frente a la fórmula monoplana.

El prototipo K5083 del Hawker Hurricane, en vuelo de prueba en 1935. Se distinguen fácilmente las superficies delanteras metálicas en contraste con los planos y el resto del fuselaje, con recubrimiento textil. Progresivamente se sustituirá por cubiertas metálicas en sus años de producción, y la hélice bipala Watts de paso fijo por una Rotol tripala que mejorará mucho sus prestaciones. A nivel fabril, el Hurricane era una avión que aplicaba técnicas aplicadas en los antiguos biplanos (baesystems.com).

El prototipo K5083 del Hawker Hurricane, en vuelo de prueba en 1935. Se distinguen fácilmente las superficies delanteras metálicas en contraste con los planos y el resto del fuselaje, con recubrimiento textil. Progresivamente se sustituirá por cubiertas metálicas en sus años de producción, y la hélice bipala Watts de paso fijo por una Rotol tripala que mejorará mucho sus prestaciones. A nivel fabril, el Hurricane era una avión que aplicaba técnicas aplicadas en los antiguos biplanos (baesystems.com).

El biplano suponía primar la maniobrabilidad, algo que los pilotos preferían, junto a sus cabinas abiertas y sus trenes fijo. Y algo que, por tanto, provenía de los postulados y experiencias procedentes de la Primera Guerra Mundial. Pero la realidad era que los bombarderos cada vez volaban más rápido y los biplanos podrían empezar a tener problemas para darles alcance. Así que la industria hubo de convencer a los renuentes a que sobre la maniobrabilidad hubieran de primarse las prestaciones puras, algo que solo podría conseguir un avión monoplano con tren retráctil y cabina cerrada.

En este sentido, y en el año 1934, el Ministerio del Aire britanico emitió dos especificaciones para la construcción de dos cazas monoplazas experimentales de alta velocidad. La F.36/34 y la F.37/34, concedidas a las firmas Hawker y Supermarine, respectivamente. Sydney Camm, diseñador jefe de la Hawker, había marcado la pauta desde principios de los años treinta con aviones de caza y bombardeo bastante avanzados. Sobre la base del caza biplano Hawker Fury (que el gobierno de la Segunda República española eligió por cierto en 1936 como el avión de caza estándar que sustituiría a sus anticuados Nieuport, aunque no le dio tiempo a que llegaran a entrar en servicio), Camm diseñó un monoplano de gruesas alas y tren retráctil, con estructura metálica y revestimiento textil a excepción de la parte delantera.

Un Hurricane Mk.I volando en formación junto a dos Spitfires Mk.II, en una unidad de conversión operacional durante 1942.

Un Hurricane Mk.I volando en formación junto a dos Spitfires Mk.II, en una unidad de conversión operacional durante 1942 (https://www.asisbiz.com)

En principio se contaba con el motor lineal Rolls Royce Goshawk, pero cuando Camm se enteró de la pronta disponibilidad del prometedor motor Merlin, rediseñó el prototipo para albergarlo. Las alas admitían la instalación de ocho ametralladoras Browning de calibre fusil, y su robustez admitía un ancho tren de aterrizaje (que se plegaba hacia dentro), capaz de aguantar operaciones en campos de hierba poco preparados. Era suficientemente rápido (el primero en superar el muro de las 300 millas por hora, o sea, 480 kilómetros), tenía una buena potencia de fuego y era fácil repararlo y reabastecerlo en primera línea. Y además, era un avión dócil. El nuevo aparato, denominado Hurricane, voló por primera vez el 6 de noviembre de 1935. En junio del año siguiente, el Ministerio del Aire pidió los primeros seiscientos ejemplares de la primera versión de serie, la Mk.I. La era de los biplanos había concluido en la RAF.

Un Hurricane Mk.I destinado a las Fuerzas Aéreas Yugoslavas es evaluado en Brooklands a comienzos de 1939. Los Hurricane yugoslavos combatieron contra la Luftwaffe en 1941.

Un Hurricane Mk.I destinado a las Fuerzas Aéreas Yugoslavas es evaluado en Brooklands a comienzos de 1939. Los Hurricane yugoslavos combatieron contra la Luftwaffe en 1941.

Lo que le pasó al Hurricane es que coincidió en casa con uno de los mejores aviones de combate de la Historia de la Aviación. Como dice el historiador Stephen Bungay: “El Hurricane era una chica muy buena, fiable y obediente, pero un poco de pueblo y algo feúcha. La época en que estuvo en primer plano se vio truncada bruscamente por la aparición en escena de una auténtico encanto, una dama de clase y belleza refinada pero escultural que sedujo al instante a todos los hombres que se metían en su cabina, y con tal carisma que la gente en general siempre se paraba a mirar cuando ella pasaba”.

No sé si esa es la comparativa más adecuada, pero la verdad es que algo parecido es el Spitfire, una verdadera obra de arte técnica y estéticamente hablando, diseñado (o ¿diseñada?) por Reginald Mitchell, el diseñador jefe de la Supermarine Aviation Works. En el Hurricane se valoraba la robustez y la estabilidad, pero el diseño de Mitchell buscaba sublimar la velocidad. Un fuselaje estrecho y un ala elíptica delgada lo permitían. Aquellas alas fueron una obra maestra y le conferían a aquel avión una maniobrabilidad diabólica. Eso sí, tenía sus contraprestaciones. Era delicado y sensible a los mandos, frente a la docilidad de su compañero. Decía uno de los pilotos de la RAF, Bob Doe, que voló ambos aviones durante la Batalla de Inglaterra, “que un piloto corriente iba más cómodo en el Hurricane, pero si eras bueno, sacabas más partido al Spitfire”. Era simplemente comparar un buen avión, con el mejor. Y siguió siéndolo durante mucho tiempo…casi hasta la llegada de los primeros reactores a finales de los cuarenta.

Un Sea Hurricane es lanzado mediante catapulta desde un mercante armado aliado. Los CAMS (Catapult Armed and Merchantman Ships) disponían de catapultas para lanzar el avión al aire, pero no tenía capacidad de recobrarlo (baesystems.com).

Un Sea Hurricane es lanzado mediante catapulta desde un mercante armado aliado. Los CAMS (Catapult Armed and Merchantman Ships) disponían de catapultas para lanzar el avión al aire, pero no tenían capacidad de recobrarlo (baesystems.com).

Pero no es éste el sitio para hablar del Spitfire, sino de su quizá menos agraciada pero obediente y fiable amiga. Un peón de brega capaz de destruir a los bombarderos enemigos y de encajar muy bien los impactos y que, en 1940, era mayoría en los escuadrones de las Fuerzas Aéreas Británicas. Aunque su mejor adversario, el alemán Messerschmitt Bf 109E le superaba ampliamente en velocidad horizontal y ascensional, y que lo batió ampliamente en la anterior Batalla de Francia, en el combate frente a los bombarderos alemanes, e incluso frente a los cazas pesados Bf 110 de la Luftwaffe, el Hurricane Mk.I (y algunos de los primeros Mk.II) combatió formidablemente. De la porcelana fina (los temibles Bf 109) se encargarían principalmente los Spitfire.

El 1 de julio de 1940, de los 58 escuadrones de caza en servicio en la RAF, 29 estaban equipados con los Hurricane frente a los 19 que operaban los Spitfire (de los diez restantes, ocho volaban los bimotores Blenheim, y solo dos el deficitario e insatisfactorio caza biplaza con torreta Boulton-Paul Defiant). En aquel mítico verano de 1940, como ya sabemos, los cazas de la RAF consiguieron sangrar a la invicta y todopoderosa Luftwaffe lo suficiente como para contenerla y que los planes de conquista de las islas quedaran aplazados sine die. Aquellos “Pocos”, como calificó Churchill a los pilotos británicos fueron los vencedores, pero probablemente la historia de la Batalla de Inglaterra hubiera sido muy diferente si el Spitfire y el Hurricane no hubieran llegado a tiempo.

Un Hawker Hurricane Mk. IIC perteneciente al 42 Squadron de la RAF estacionado en Kangla, Burma (actual Myanmar) es fotografiado justo en el momento en que suelta dos bombas de 250 libras (General Purpose) sobre un puente en la zona de Tiddim Road (https://www.militaryimages.net/).

Un Hawker Hurricane Mk. IIC perteneciente al 42 Squadron de la RAF estacionado en Kangla, Burma (actual Myanmar), es fotografiado justo en el momento en que suelta dos bombas de 250 libras (General Purpose) sobre un puente en la zona de Tiddim Road (https://www.militaryimages.net/).

Nuestro fiable y fiel protagonista siguió siendo fabricado en masa, aunque progresivamente sería retirado del servicio de caza en primera línea y asignado cada vez más como cazabombardero y avión de ataque a tierra. Las nuevas versiones Mk.IIA y Mk.IIB (armadas con ocho ametralladoras) y Mk.IIC, armadas con cuatro cañones Hispano de 20 milímetros, empezaron a poder llevar bajo sus alas todo tipo de bombas y cohetes para ataques al suelo. Además, disponían del motor Merlin XX, con 1.280 caballos a plena potencia. Posteriormente se construyeron las versiones Mk. IV (ala universal capaz de lanzar todas las clases de armamento previstas y Mk. V (motor Merlin 32 sobrealimentado con 1.700 caballos, diseñado para ataque al suelo en Birmania).

También la Royal Navy dispuso de sus propias versiones. Las primeras unidades de los denominados Sea Hurricane fueron modificadas por General Aircraft Ltd. y eran Mk.I con distintas mejoras para poder operar en los CAMS (Catapult Armed and Merchantman Ships), buques de carga armados y que disponían de una catapulta para lanzar al avión al aire. Se utilizaban para poder interceptar los letales cuatrimotores alemanes de patrulla marítima de larga distancia Fw 200 Condor, que hundieron decenas de mercantes aliados indefensos por el aire. El piloto del Sea Hurricane, (o Hurricat) debía tener en cuenta que si no había alcance para tomar tierra, debería amerizar porque aquellos barcos no tenían capacidad de recuperarlo a bordo. Posteriormente se crearon los Merchant Aircraft Carriers (MAC), barcos de mayor eslora que si podrían recoger al avión gracias a una pequeña cubierta de vuelo, y se desarrollaron versiones mejoradas de los Sea Hurricane, para estos buques y para los portaaviones convencionales.

El Hurricane G-AMAU, tal como participó el 17 de junio de 1950 en la King´s Cup Race, en Penderford, Wolverhampton (RAF Battle of Britain Memorial Flight)

El Hurricane G-AMAU, tal como participó el 17 de junio de 1950 en la King´s Cup Race, en Penderford, Wolverhampton. esta foto, tomada un mes antes en White Waltham desde otro Hurricane de carreras (se observa la cola en primer plano) permite comprobar que el texto de “The Last of the Many” solo aparecía en el costado de babor y que todavía le falta el numeral 41 en la deriva, tal como llevó en la carrera (RAF Battle of Britain Memorial Flight).

El último de todos aquellos fiables Hurricanes fue el Mk IIC PZ865, que desde la enorme fábrica de Langley efectuó su primer vuelo el 27 de julio de 1944. Pilotado por George Bolden, el jefe de pilotos de prueba de la compañía, el mismo que hizo volar nueve años antes el primer prototipo, el avión llevaba la inscripción “The Last of the Many” bajo la carlinga. Era el Hurricane número 14.533 que salía de la cadena de montaje.

Y era otro más, igual que sus hermanos que habían combatido para la RAF y para otras fuerzas aéreas del mundo, desde Finlandia hasta Yugoslavia. o desde el Canadá hasta Irak. Sin embargo, con el fin de preservarlo, la propia Hawker (pronto Hawker Siddeley) recuperó el avión y desde entonces hasta 1972, el avión permaneció en manos de su colección de aviones históricos, sirviendo como avión de pruebas y comunicaciones,…y como avión de carreras. Hacia 1948, el avión fue desarmado y recibió una brillante pintura azul (Royal Blue) con estilizadas decoraciones en dorado y matrícula civil G-AMAU. En una de las carreras aéreas en las que participó, la King´s Cup Race de 1950, patrocinada por la Princesa Margarita, hija de Jorge VI, y pilotado por el Capitán de la RAF Peter Wooldridge Townsend, que durante la Batalla de Inglaterra había comandado el Escuadrón 85 a bordo de su Hurricane (y del que posteriormente se supo tuvo un affaire amoroso con la mencionada princess), el ya veterano cazabombardero quedó segundo tras un anodino Miles M.14 Magister, quizá debido a los excesivos lastres que le impusieron, para compensar las diferencias entre modelos.

El Capitán y Lider del Escuadrón nº 85 de la RAF, Peter Townsend, desciende de su Hawker Hurricane Mk.I P3854 "VY-Q", mientras personal de tierra procede a repostar el avión, en la base de Castle Camps, en Cambridgeshire, en plena Batalla de Inglaterra. Townsend mantuvo tras la guerra una larga relación amorosa con la Princesa Margarita, hija menor del rey Jorge VI que hizo correr ríos de tinta en los tabloides sensacionalistas de la época (https://www.iwm.org.uk/).

El Capitán y Lider del Escuadrón nº 85 de la RAF, Peter Townsend, desciende de su Hawker Hurricane Mk.I P3854 “VY-Q”, mientras personal de tierra procede a repostar el avión, en la base de Castle Camps, en Cambridgeshire, en plena Batalla de Inglaterra. Townsend mantuvo tras la guerra una larga relación amorosa con la Princesa Margarita, hija menor del rey Jorge VI que hizo correr ríos de tinta en los tabloides sensacionalistas de la época (https://www.iwm.org.uk/).

Pero el avión y su famoso piloto sumaron aun más portadas, en gran parte gracias a las páginas de papel couché. El capitán Townsend, al final de la guerra fue nombrado como caballerizo del rey, un prestigioso cargo de confianza en el círculo más íntimo de la Familia Real y, aparte de una amistad mutua y sincera con Jorge VI, el as de la RAF inició una relación afectiva con su hija menor, la princesa Margarita y que (como sucede la mayoría de veces), derivó en una relación amorosa. Townsend estaba casado y aunque se divorció en 1952, la Iglesia Anglicana prohibía nuevos matrimonios cuando los antiguos cónyuges seguían vivos, tal como sucedía en este caso. Resultando que Isabel II, como Reina, era también Gobernadora de la Iglesia de Inglaterra y en tanto en cuanto que amén de dicha prohibición de los matrimonios para divorciados y el rechazo social ante ellos ( y más aún en la cúspide de la nobleza, cuando uno de ellos era un plebeyo), no quiso de ninguna manera que el mencionado romance pudiera trasladarse a una relación en firme y oficial en cuanto se destapó la situación. La cuestión es que Townsend fue relevado de su cargo en La Casa Real y recibió definitivamente un nuevo destino en Bruselas como agregado aéreo, marchando, para nunca más volver, poco después (sin el avión, evidentemente). Tan importante era el asunto que se efectuó la emisión de un comunicado público por parte parte de la propia princesa en octubre de 1955, para acallar definitivamente más rumores sobre si continuaba la relación amorosa. Noblesse Obligue

El Hurricane PZ865 carretea en la base de la RAF en Coningsby, hogar del Battle of Britain Memory Flight, con el esquema de colores actual, perteneciente al South East Asia Command, 34 Squadron y con las bocachas de sus cuatro cañones Hispano recuperadas (www.memorialflightclub.com).

El Hurricane PZ865 carretea en la base de la RAF en Coningsby, hogar del Battle of Britain Memory Flight, con el esquema de colores actual, perteneciente al South East Asia Command, 34 Squadron y con las bocachas de sus cuatro cañones Hispano recuperadas (www.memorialflightclub.com).

Posteriormente el Hurricane participará en otros eventos deportivos (no pudo participar, aún más afinado, en la edición de 1951 de la King´s Cup, que, por la muerte del monarca, fue cancelada), como el Vintage Aircraft Rally de 1952, el Royal Aeronautical Society Garden Party de 1953, las National Air Races de 1954 o el Royal Aircraft Establishment Jubilee de 1955. Pero además continuó como banco de pruebas para Hawker Siddeley (sirviendo como avión agresor en los test de vuelo del revolucionario Hawker Siddeley Kestrel FGA.1, prototipo del futuro y célebre Harrier), e incluso actuó como “extra” en varias cintas bélicas, destacando en la famosísima película “La Batalla de Inglaterra”, de 1968, y rodada en gran parte en nuestra querida e histórica base sevillana de Tablada. En esta ocasión, el avión recibió el esquema de colores que la RAF aplicaba en sus cazas en 1940 para hacerse pasar como un Mk.I. En aquellos sesenta, ésta y otras aeronaves de la Segunda Guerra Mundial comenzaron a ser valoradas como ejemplares históricos que merecía la pena ser preservados.

Por ello, y finalmente, en marzo de 1972 el avión fue cuidadosamente restaurado por parte de Hawker Siddeley  y recuperando su matrícula original PZ865, donado al RAF Battle of Britain Memorial Flight (BBMF). En aquellos momentos fue pintado como el cazabombardero matriculado JX-E y bautizado “Night Reaper” que había sido pilotado por el as checo Karel Kuttelwascher, perteneciente al RAF 1 Squadron y especializado en ataques nocturnos. En 2010 el Hawker Hurricane PZ865 fue de nuevo reconstruido y recibió el esquema que actualmente lleva, representando a un Mk IIC HW840, codificado como EG-S, y que, asignado al 34 Squadron, había sido estacionado en la India (South East Asia Command).

Y ahí sigue, con el resto de viejos compañeros del Battle of Britain Memorial Flight, como los Spitfires o el bombardero Avro Lancaster, haciendo disfrutar a miles de aficionados a la Historia de la Aviación, reviviendo una forma de volar que ya solo se encuentra, precisamente, en los libros de Historia.


Hawker Hurricane PZ865 (G-AMAU). King´s Cup Air Race. 1950 (Andy Hay/flyingart.co.uk en: https://www.asisbiz.com)

Especificaciones Hawker Hurricane Mk.IIC.

  • Origen: Hawker Siddeley Aircraft Co.
  • Planta motriz: Un motor lineal de doce cilindros en V Rolls Royce Merlin XX, refrigerado por líquido, de 1.280 hp al despegue.
  • Dimensiones: Envergadura: 12,19 m. Longitud: 9,75 m. Altura: 4 m.
  • Pesos: Vacío: 1.442 kg. Máximo al despegue: 3.533 kg.
  • Prestaciones: Velocidad máxima: 545 km/h a 6.700 metros. Techo de servicio: 10.850 m. Alcance máximo: 740 km.
  • Armamento: Cuatro cañones Hispano Mk.II de 20 mm en las alas. Soportes subalares para carga de 454 kilos.
  • Tripulación: 1.

Bibliografía consultada:

BBMF Hurricane PZ865 reaches 75. En: https://www.memorialflightclub.com/blog/bbmf-hurricane-pz865-reaches-75

Hawker Hurricane. En: https://www.baesystems.com/en-uk/heritage/hurricane

Hurricane PZ865. En: https://www.memorialflightclub.com/blog/hurricane-pz865

The Princess and The Hurricane. En: https://scarfandgoggles.wordpress.com/2013/02/20/223/

Angelucci, E.; Matricardi, P. (1979). Aviones de todo el mundo. Tomo III: La Segunda Guerra Mundial (I parte). Madrid: Espasa-Calpe.

Bungay, S. (2008). La Batalla de Inglaterra. Barcelona: Ariel.

Holmes, T. (1999). Despegan los Hurricane. Oxford: Ediciones del Prado.

Aviación y Cine (XVII): Midway

Richard Best (Ed Skrein), a los mandos de su Dauntless, matrícula 6B-1. Perteneciente al Escuadrón de bombardeo VB-6 del portaviones USS Enterprise, Best alcanzó de lleno al portaaviones japonés Akagi en la mañana del 4 de junio de 1942, impactando en el Hiryu aquella misma tarde (https://www.fanreviewstv.com/).

Richard Best (Ed Skrein), a los mandos de su Dauntless, matrícula 6B-1. Perteneciente al Escuadrón de bombardeo VB-6 del portaaviones USS Enterprise, Best alcanzó de lleno al portaaviones japonés Akagi en la mañana del 4 de junio de 1942, impactando en el Hiryu aquella misma tarde (https://www.fanreviewstv.com/).

Con muchas reservas acudí a ver esta película tras haber visto el trailer. Sinceramente no creía que fuera a ser otra cosa que una entretenida cinta de acción, llena de aviones hechos por CGI y personajes salidos de comics de acción o de posters de pin-ups. La cosa no es que fuera a cambiar demasiado tras salir del cine, pero debo reconocer que, sin llegar a llegarle a la cintura de la marmórea “La Batalla de Midway” (Jack Smight, 1976), es una suficientemente digna película de aquella histórica batalla naval que ciertamente cambió el curso de la Guerra en el Pacífico. Continue reading

Aviación y Cine (XVI): Aliados

Brad Pitt y Marion Cotillard, tomando contacto en el Casablanca de 1942. Los días de vino y rosas iban a dejar paso a un verdadero thriller de espías (variety.com).

Brad Pitt y Marion Cotillard, tomando contacto en la Casablanca de 1942. Los días de vino y rosas iban a dejar paso a un verdadero thriller de espías (variety.com).

Hace relativamente poco tuve la oportunidad de ver Aliados (Robert Zemeckis, 2016), una película de la cual principalmente había escuchado comentarios positivos acerca del buen trabajo en pantalla que desarrollaban juntos Brad Pitt y Marion Cotillard, aunque menos que los rumores que hablaban del supuesto romance que mantuvieron durante el rodaje (y que desencadenó, pareció ser, el proceso de divorcio iniciado seguidamente con su hasta entonces esposa, Angelina Jolie)

En verdad, aunque la puesta en escena es muy cuidada, y donde el vestuario, la recreación y el diseño de producción recuerda a las producciones del mejor Hollywood de los cuarenta y cincuenta, la verdad es que la primera media hora induce al espectador a que nos encontramos ante otro episodio edulcorado de una complicada relación en un entorno lleno de tensión, aunque no exento de romanticismo y atractivo sensual, como seguramente podría plantearse en la de Casablanca de 1942. La conexión entre Max Vatan, un duro agente del Servicio de Inteligencia Canadiense, y Marianne Beausejour, hermosa miembro (¿miembra?) de la Resistencia Francesa. La operación desarrollada tras las líneas enemigas termina bien para los protagonistas, ya que, además de liquidar a los nazis allí congregados, también inicia una relación amorosa que continúa cuando regresan ambos a Inglaterra. A partir de ahí, la cinta desciende en su ritmo para convertirse en un drama de la vida común de esos personas en tiempos de guerra, para volver a acelerar brusca y cruelmente cuando Vatan es informado por sus superiores de los tejemanejes de su esposa con el otro bando y ha de tomar una decisión tan dura y difícil, obligado por las circunstancias, la lealtad y, por supuesto, el gobierno. Es que inevitablemente, el argumento del doble agente es uno de los ingredientes que mejor sientan en películas de este tipo. Y Zemeckis evidentemente no es Hitchcock pero con sinceridad, y en mi humilde opinión, juega con mucha corrección en el juego con el espectador para que evalúe si realmente ella es traidora a la causa aliada, o no es más que una calumnia. No es la primera vez que este director lo ha hecho en su carrera, ya que en El Vuelo (The Flight), muestra a un Denzel Washington que lucha entre su imagen publica excelente y sus miserias existenciales.  El identificarte con un buen personaje es lo que tiene. Arturo Pérez-Reverte sabe hacerlo muy bien, tal como demostró en su trilogía dedicada a su agente Lorenzo Falcó.

Solo mediante técnicas FX pueden recrearse escenas como esta, en la que la familia Vatan disfruta de un Picnic en las afueras de Londres mientras un bombardero alemán He 177 que ha sido derribado por la antiaérea reposa al fondo, con la esvástica de la cola tapada por una bandera británica. El avión permite aventurar que la escena pertenece al periodo de principios de 1944, que es cuando estos aviones atacaron Londres, en una campaña infructuosa denominada como Operación Steinbock (www.artofvfx.com).

Solo mediante técnicas FX pueden recrearse escenas como esta, en la que la familia Vatan disfruta de un Picnic en las afueras de Londres mientras un bombardero alemán He 177 que ha sido derribado por la antiaérea reposa al fondo, con la esvástica de la cola tapada por una bandera británica. El avión permite aventurar que la escena pertenece al periodo de principios de 1944, que es cuando estos aviones atacaron Londres, en una campaña infructuosa denominada como Operación Steinbock (www.artofvfx.com).

El protagonista involuntario de esta aprovechable cinta es uno de los aviones más fiables y mejor resueltos del último conflicto mundial. Utilizado por Vatan en sus peligrosas misiones de infiltración en la Francia ocupada, y testigo final en la trágica resolución de la película, el Westland Lysander fue un claro precursor de los aviones STOL (Short Take-Off and Landing) que tan buen rendimiento han desarrollado dese la posguerra en el plano civil y militar.

El Lysander fue concebido a principios de los años treinta como avión de cooperación con el ejército, efectuando su primer vuelo en junio de 1936. Era un robusto monoplano de ala alta y tren fijo carenado, de estructura metálica y recubrimiento textil, con un diseño en el que primaba la visibilidad, la capacidad para operar en pistas no preparadas con una carrera de despegue y aterrizajes muy corta y, lo más importante, una excepcional maniobrabilidad a baja velocidad (el límite de entrada en pérdida estaba en 56 nudos, unos 100 kilómetros por hora). Con estos argumentos, el Lysander se adaptó, como pocos, a las tareas que se le asignaron: el enlace, abastecimiento y observación/reconocimiento. En el verano de 1938 el modelo entró en servicio y un año más tarde, había siete escuadrillas equipadas con este modelo.

Muchos Lysander operaron en la RCAF (Fuerza Aérea Canadiense), como este Mk. II, fotografiado en Patricia Bay, Columbia Británica, el 1 de noviembre de 1941 (RCAF / http://silverhawkauthor.com/)

Muchos Lysander operaron en la RCAF (Fuerza Aérea Canadiense), como este Mk. II, fotografiado en Patricia Bay, Columbia Británica, el 1 de noviembre de 1941 (RCAF / http://silverhawkauthor.com/)

Sufrieron mucho en el duro año de 1940, pues en la retirada de Francia la mayoría de los aviones disponibles, dedicados al reconocimiento táctico sobre todo, acabaron siendo derribados, cuando no destruidos en tierra por la eficacia de la propia Blitzkrieg. Pero donde el Lizzie se ganó la fama y el reconocimiento de sus tripulaciones fue en las misiones de infiltración y recuperación de espías y agentes secretos en las zonas invadidas por el Tercer Reich. Entre 1941 y 1944 se efectuaron unas cuatrocientas misiones secretas, gestionadas por el SOE (Special Operations Executive), la Dirección de Operaciones Especiales creada por el Gobierno Británico para ayudar a la Resistencia, mayormente utilizando este avión, disponible en la versión Mk.III y equipando un potente radial Mercury de 870 caballos, con el que el Lysander era capaz de mantenerse en vuelo ocho horas, merced a un depósito auxiliar de combustible. En sus patas carenadas llevaba dos ametralladoras así como reflectores para poder aterrizar en lugares de fortuna sin apenas visibilidad. Dichas patas disponía, además, de sendos winglets bajo los cuales se adaptaban todo tipo de artefactos lanzables, desde granadas de pequeño tamaño a contenedores normalizados con repuestos, medicamentos o armas. Una escalerilla completaba el conjunto, permitiendo al pasajero poder acceder al avión, pintado de negro para las operaciones nocturnas, sin problemas. Casi mil setecientos ejemplares fueron construidos entre todas las versiones, incluyendo los dos centenares largos construidos por los canadienses bajo licencia. Uno de ellos será, como hemos dicho, el último y mudo testigo del desenlace trágico que esta película nos muestra, bajo la eterna lluvia inglesa.

Brad Pitt durante el rodaje de la escena final de la película, con el Westland Lysander como marco (www.dailymail.co.uk).

Brad Pitt durante el rodaje de la escena final de la película, con el Westland Lysander como marco (www.dailymail.co.uk).

Aunque no sea Zemeckis un genio del suspense y ni por asomo pueda acercarse a los grandes de los cuarenta en estos temas, sí que cumple como conductor de un homenaje, algo desvaído, a las películas negras del gran Hollywood de aquella época. La ambientación es muy correcta, los efectos visuales muy cuidados y están bien documentados (la escena del He 177 estrellado en las afueras de Londres tras uno de los ataques nocturnos que efectuó la Luftwaffe a principios de 1944 sobre ciudades británicas, denominado Operación Steinbock, en represalia por los ataques aliados sobre el Reich bien valen disfrutar el momento), y ambos actores (especialmente Cotillard), reflejan un glamour de tiempos pretéritos. No es, aunque lo parezca, una película romántica, ni un thriller de espías, ni un blockbuster. Es todo eso, y todo lo contrario.

 Especificaciones Westland Lysander Mk.III
  • Origen: Westland Aircraft Ltd.
  • Planta motriz: Un motor radial de nueve cilindros en estrella Bristol Mercury XX, refrigerado por aire, de 870 hp al despegue.
  • Dimensiones: Envergadura: 15,24 m. Longitud: 9,29 m. Altura: 4,42 m.
  • Pesos: Vacío: 1.980 kg. Máximo al despegue: 2.870 kg.
  • Prestaciones: Velocidad máxima operativa: 341 km/h a 5.000 metros. Techo de servicio: 6.550 m. Alcance máximo: 970 km.
  • Armamento: Dos ametralladoras Browning de calibre 7.7 mm en los carenados del tren de aterrizaje, ametralladora Lewis de igual calibre en posición dorsal sobre afuste móvil. Carga lanzable máxima: 235 kilos en fijación ventral o subalares.
  • Tripulación: 2/3

Bibliografía consultada:

De la Quadra Salcedo, R. & Martinez Pages, I. & Martin Oar, M. & Nason C. & Apezarena, J (1989). La II Guerra Mundial (2 vols.). Madrid: Prensa Española

Angelucci, E.; Matricardi, P. (1979). Aviones de todo el mundo. Tomo III: La Segunda Guerra Mundial (I parte). Madrid: Espasa-Calpe.

Aviación y Cine (XV): Porco Rosso

Porco Rosso calienta motores a bordo de su estilizado Savoia S.21, mostrando su parecido con el Macchi M.33 que compitió en la Copa Schneider de 1925 (http://movies.mxdwn.com)

Porco Rosso calienta motores a bordo de su estilizado Savoia S.21, mostrando su parecido con el Macchi M.33 que compitió en la Copa Schneider de 1925 (http://movies.mxdwn.com).

No puedo negar que se trata éste de un post algo especial, ya que, justamente cuando en días festivos como éstos de estar con los que se quiere y añorar a los que faltan, es justo que tuviera mucho de sentimientos, recuerdos y vivencias en la ya cada vez más lejana juventud, que sin embargo mantiene la frescura de entonces. Quizá sea porque, como la aviación propiamente dicha, conserva muy vivos las ilusiones e ideales que se van apagando cuando la madurez nos muestra la crudeza de la vida real. Los libros que de aquella época conservo, los detalles leídos en sus páginas, saboreado en sus imágenes y recordado en muchas noches de vigilia, más de una vez desatendiendo las obligaciones de estudiante, merecen más de un bonito guiño. Hay muchos libros y muchas películas ya enterradas, pero el tiempo me ha devuelto una de las que más sonrisas me siguen produciendo, y que con los años puedo seguir disfrutando como entonces: bajo un título sorprendente, casi risible, se esconde uno de los homenajes a la aviación en su época más aventurera. Porco Rosso es su título. Continue reading

Anécdotas e Historias Aeronáuticas del Empire State Building

El Empire State sobresale de entre la niebla envuelto en humo, tras la colisión de un B-25 contra su cara norte, a la altura del piso 79 (http://www.huffingtonpost.co.uk/)

El Empire State sobresale de entre la niebla envuelto en humo, tras la colisión de un B-25 contra su cara norte, a la altura del piso 79, un 28 de julio de 1945. (http://www.huffingtonpost.co.uk/)

Los grandes rascacielos son una de mis grandes debilidades. Sorprenden e imponen, y como los grandes castillos  y catedrales del medievo, muestran sin rubor el estatus y el poder de sus propietarios o de sus constructores. La altura fue, y sigue siendo, su mayor argumento de prestigio, y muchas veces también ha terminado siendo su perdición. Nueva York, la ciudad de ciudades, tiene los ejemplos más famosos y formidables: El One World Trade Center, inaugurado en 2013, junto al espacio de las malogradas Torres Gemelas, el MetLife Building, hogar de halcones peregrinos y construido para la entonces todopoderosa PanAm en 1963, el Metropolitan Life Tower, inspirado en la Plaza de San Marcos de Venecia y el más alto del mundo cuando se acabó en 1909, y mi favorito, el Chrysler Building, una preciosidad Art Decó que representa el poderío del gigante automovilístico americano, mostrando elementos de los automóviles de aquella época, precisamente en los estertores de aquellos “felices veinte”. Tapacubos y emblemas de radiador, brillantes en metal pulido. Busquen por Internet y entenderán lo que les digo.

Sin embargo, ninguno de ellos ha sido capaz de eclipsar al más famoso de todos, uno de los símbolos de la ciudad (usted perdone, Miss Liberty) y posiblemente uno de los primeros en el inconsciente de los norteamericanos. Maravilla de la ingeniería y ejemplo de toda una época, legado del ser humano capaz de superar, cuando se lo propone, todas las dificultades que se encuentre. Mil veces fotografiado y otras tantas filmado, protagonista directo o indirecto del celuloide…efectivamente, hablamos del Empire State Building. Continue reading

Los Fantasmas del Vuelo 401 de Eastern Airlines

La mayoría de las personas, aunque les atraiga como fenómeno, siguen pensando que en realidad, los fantasmas no existen y que todo se encuentra en nuestra capacidad de ser sugestionados. Que, desde luego, podemos encontrar siempre una explicación racional para cada cosa. Por tanto, se acabaron los tiempos de la creencia en los espectros que pasean en lugares abandonados, olvidados por los vivos, y de las ánimas en pena que ocupan buques fantasmas a los que solo se ve en las noches de niebla, porque la verdad es que la propia oscuridad ha desaparecido de casi todas partes. Casas encantadas y fenómenos inexplicables que muchas veces son, definitivamente, fruto de la sugestión. O al menos, eso es lo que dicen.

La tripulación técnica del fatídico vuelo 401. De izquierda a derecha, el Comandante Robert Loft, el Primer Oficial Bert Stockstill y el Ingeniero de Vuelo Donald Repo.

La tripulación técnica del fatídico vuelo 401. De izquierda a derecha, el Comandante Robert Loft, el Primer Oficial Albert Stockstill y el Ingeniero de Vuelo Donald Repo.

Para mí, sin embargo, lo paranormal sigue teniendo mucho peso y valor (diría que mucho más que antes), y continúan vigentes muchísimos casos paranormales para los que en la actualidad, con la gran cantidad de tecnología de la que disponemos, no ha podido encontrarse una explicación racional. Y como siguiendo la larga tradición de buques embrujados o malditos, del Mary Celeste, el SS Baychimo, el Ourang Medan o el Marlborough, sus hermanos del aire, los aviones, a pesar de su vanguardismo, de su tecnología y de su asepsia actual, también cuentan con sus páginas oscuras y sus enigmas.

Hace unas cuantas semanas pude ver, en el único programa de televisión al que profeso una devoción y fidelidad inquebrantable, Cuarto Milenio, que comanda (precisamente en la denominada Nave del Misterio) un excepcional profesional como es Iker Jiménez, la sobrecogedora historia del Vuelo 401. El piloto comercial Ignacio Rubio, habilitado para el vuelo con Airbus A320, desgrana junto a Iker una historia de fantasmas en un entorno que precisamente no es muy propicio para este tipo de temas y del que hay literatura, sinóptica y apócrifa muy abundante. Algo que mezcla lo trágico con lo inexplicable y que merece unas buenas líneas en este humilde rincón de la aviación, cuando precisamente hoy se cumplen cuarenta y cinco años de este terrible accidente. Continue reading