
Un B-52H Stratofortress perteneciente al 20th Expeditionary Bomb Squadron, despega desde la base de Andersen, en Guam, para iniciar un vuelo de rutina dentro del operativo Continuous Bomber Presence (CBP), sobre el sureste de Queensland, Australia, en junio de 2018 (U.S. Air Force / Master Sgt. Richard P. Ebensberger).
Cuando leo en la prensa especializada (verdaderamente especializada) que la USAF ha decidido en firme la actualización de los 76 B-52H en servicio para mantenerlos al menos hasta el horizonte de 2050, pienso que este avión va a establecer una serie de récords que posiblemente jamás puedan ser igualados.
Ya en 2010, el Departamento de Defensa firmó un contrato IDIQ (IndefiniteDelivery/Indefinite Quantity Contract) con Boeing para revisar y modernizar durante estos últimos años la flota de B-52 en servicio. Es un avión técnicamente muy complejo de operar y mantener, porque muchos de sus sistemas permanecen invariables desde los años cincuenta y sesenta, aunque haya recibido durante estas últimas seis décadas muchas mejoras, tales como la instrumentación de cabina, sistemas de navegación y comunicaciones, radares, geolocalización (GPS), contramedidas electrónicas y gestores de armas. Todo ello para mantener en servicio un avión que se mantiene como un verdadero superviviente de otra época de la aviación. Continue reading


Es difícil que en una película romántica un montón de escenas de aviones hagan un buen papel en el argumento. A veces, sin embargo, la cosa cuaja bien. Algún día hablaremos de Top Gun, pero para este post prefiero detenerme en esta rara avis de Steven Spielberg y hablar de los protagonistas de acero que aquí salen en esta inclasificable cinta de 1989. Porque Always es, a la vez y no por ese orden, un drama romántico, una película de ciencia ficción, una comedia de fantasmas y una película de acción. Y lo más importante de todo: aviones. Bonitos, metálicos y pulidos aviones. 