Los Fantasmas del Vuelo 401 de Eastern Airlines

La mayoría de las personas, aunque les atraiga como fenómeno, siguen pensando que en realidad, los fantasmas no existen y que todo se encuentra en nuestra capacidad de ser sugestionados. Que, desde luego, podemos encontrar siempre una explicación racional para cada cosa. Por tanto, se acabaron los tiempos de la creencia en los espectros que pasean en lugares abandonados, olvidados por los vivos, y de las ánimas en pena que ocupan buques fantasmas a los que solo se ve en las noches de niebla, porque la verdad es que la propia oscuridad ha desaparecido de casi todas partes. Casas encantadas y fenómenos inexplicables que muchas veces son, definitivamente, fruto de la sugestión. O al menos, eso es lo que dicen.

La tripulación técnica del fatídico vuelo 401. De izquierda a derecha, el Comandante Robert Loft, el Primer Oficial Bert Stockstill y el Ingeniero de Vuelo Donald Repo.

La tripulación técnica del fatídico vuelo 401. De izquierda a derecha, el Comandante Robert Loft, el Primer Oficial Albert Stockstill y el Ingeniero de Vuelo Donald Repo.

Para mí, sin embargo, lo paranormal sigue teniendo mucho peso y valor (diría que mucho más que antes), y continúan vigentes muchísimos casos paranormales para los que en la actualidad, con la gran cantidad de tecnología de la que disponemos, no ha podido encontrarse una explicación racional. Y como siguiendo la larga tradición de buques embrujados o malditos, del Mary Celeste, el SS Baychimo, el Ourang Medan o el Marlborough, sus hermanos del aire, los aviones, a pesar de su vanguardismo, de su tecnología y de su asepsia actual, también cuentan con sus páginas oscuras y sus enigmas.

Hace unas cuantas semanas pude ver, en el único programa de televisión al que profeso una devoción y fidelidad inquebrantable, Cuarto Milenio, que comanda (precisamente en la denominada Nave del Misterio) un excepcional profesional como es Iker Jiménez, la sobrecogedora historia del Vuelo 401. El piloto comercial Ignacio Rubio, habilitado para el vuelo con Airbus A320, desgrana junto a Iker una historia de fantasmas en un entorno que precisamente no es muy propicio para este tipo de temas y del que hay literatura, sinóptica y apócrifa muy abundante. Algo que mezcla lo trágico con lo inexplicable y que merece unas buenas líneas en este humilde rincón de la aviación, cuando precisamente hoy se cumplen cuarenta y cinco años de este terrible accidente. Continue reading

Spellman y la bendición de los Lockheed Super Constellation de Iberia

El cardenal Spellman rocía con agua bendita el primer Lockheed Super Constellation de Iberia, el EC-AIN "Santa María", ante la atenta mirada de Howard Cullman, presidente de la Autoridad Aeroportuaria de Nueva York (PNYA), en el Aeropuerto de Idlewild (futuro John F. Kennedy) de la capital neoyorquina. 20 de Junio de 1954 (Harry Ransom Center. http://norman.hrc.utexas.edu/)

El cardenal Spellman rocía con agua bendita el primer Lockheed Super Constellation de Iberia, el EC-AIN “Santa María”, ante la atenta mirada de Howard Cullman, presidente de la Autoridad Aeroportuaria de Nueva York (PNYA), en el Aeropuerto de Idlewild (futuro John F. Kennedy) de la capital neoyorquina. 20 de Junio de 1954 (Harry Ransom Center. http://norman.hrc.utexas.edu/)

Ya que estamos recordando, en este año de efemérides para Iberia, hitos aeronáuticos de su larga y muchas veces azarosa historia, qué menos que traer a la memoria la llegada de uno de los mejores aviones de su tiempo a la compañía de bandera de España: el Lockheed Super Constellation. Una de las más preciosas máquinas para volar que haya hecho nunca el hombre, orgullosa de sí misma y capaz, de verdad, de atravesar con velocidad y con estilo, la Ruta de las rutas: el Atlántico Norte. Sucedió en los tiempos en que el Régimen de Franco empezaba a ser mirado en los Estados Unidos como un útil aliado geográfico antes que un molesto enemigo superviviente del Eje. España, acercada a la órbita norteamericana merced sobre todo a los Pactos de Madrid, firmados en 1953, donde se establecían las pautas para el establecimiento de Bases Militares norteamericanas y colaboración militar mutua, buscaba recuperar un perfil internacional que estaba perdido desde el fin de la Segunda Guerra Mundial.

En aquellos momentos, el gobierno se cuidaba, por tanto, de proyectar al exterior estratégicos signos de modernidad para una nación que quería demostrar de esta manera, su deseo de salir del aislamiento al que se le había sometido por los Aliados tras 1945, costara lo que costara. Y uno de aquellos signos estaban concentrados en su aviación comercial, en sus enlaces con el exterior servidos por Iberia. Porque en aquellos tiempos, una aerolínea de bandera hacía perfectamente honor a su nombre, pero en el caso de España, mucho más. Continue reading

El último Coronado de Spantax

Sucio y cansado, el Convair CV-990 Coronado EC-BZO de Spantax espera en la Base Aérea de Son Sant Joan buenas noticias ante un futuro cada vez más incierto.

Sucio y cansado, el Convair CV-990 Coronado EC-BZO de Spantax espera en la Base Aérea de Son Sant Joan buenas noticias ante un futuro cada vez más incierto.

Mes tras mes, cumplo el rito de leer con avidez las novedades que llegan de una de las publicaciones más veteranas del panorama aeronáutico español, la ubicua y célebre Avion Revue. Ya hace muchos años que la recojo del kiosco como si de un ritual se tratase. Sinceramente, no hay mayor placer que leer sobre el papel, hojear y repasar. Y no hay e-book, o como se llame el dichoso aparato, que lo iguale. Este pasado mes de enero leo con tristeza y preocupación en una de sus páginas, de como el último Convair Coronado de Spantax, abandonado en la Base Aérea de Son Sant Joan, en la isla de Palma, corre serio riesgo de desaparecer. Continue reading

Redescubriendo América: 70 años del primer vuelo transatlántico de Iberia

22 de septiembre de 1946. La tripulación del flamante DC-4 posa en el aeropuerto de Barajas, antes de iniciar su primer vuelo transatlántico (Iberia / Fototeca Paloma Jose Julio)

22 de septiembre de 1946. La tripulación del flamante DC-4 posa en el aeropuerto de Barajas, antes de iniciar su primer vuelo transatlántico (Iberia / Fototeca Paloma Jose Julio)

La aviación que actualmente conocemos es quizá una de las mejores demostraciones de lo que el ser humano, cuando no se dedica a hacerse la vida imposible, es capaz de conseguir. Volar es sencillo, volar es seguro, volar es cómodo. No tiene casi ninguna novedad digna de mención para el usuario de hoy. Conectarte a la página web de la aerolínea deseada, buscar los enlaces que convengan, pagar, y punto. Lo siguiente es dirigirte al aeropuerto deseado…y a volar.

Sin embargo, la aviación era algo bien distinto hace setenta años. Cierto es que había cambiado mucho tras la Segunda Guerra Mundial, que, a precio de sangre, la había hecho madurar y convertirla en un arma formidable y precisa. Los militares aliados vencedores podían trasladarse de un sitio a otro con mucha más seguridad, y los civiles podrían hacerlo también. Pero de ahí a lo que se ha convertido ahora, media todo un mundo. A finales de los años cuarenta, una nueva generación de aviones de pistón cruzaban de nuevo Europa y con cada vez más frecuencia el Atlántico, pero ni el ciudadano medio concebía a la aviación como un servicio a su alcance, ni la aviación misma se había desembarazado aún de sus estructuras y procedimientos militares.

Por eso, y por otras razones, tenemos que hacer justicia al recordar que se han cumplido recientemente los setenta años del primer vuelo comercial a América por parte de una aerolínea española, Historia de la aviación española a la que no se le debe restar ni un ápice de importancia, ya que reabrió vínculos perdidos, muchos de ellos dormidos en las páginas de viejos libros… Continue reading

Dassault Mercure: fracasado proyecto casi europeo antes de Airbus

El Mercure 100 F-BTTF, con la antigua librea de Air Inter, preservado en el Conservatoire de l'Air et de l'Espace d'Aquitaine, en el aeropuerto Bordeaux Mérignac (Pierre-Clément Got / picavia.foxalpha.com)

El Mercure 100 F-BTTF, con la antigua librea de Air Inter, preservado en el Conservatoire de l’Air et de l’Espace d’Aquitaine, en el aeropuerto Bordeaux Mérignac (Pierre-Clément Got / picavia.foxalpha.com)

En un contexto actual de globalización, sinergias y convenios internacionales de colaboración, resulta inimaginable realizar grandes proyectos industriales o económicos en solitario. Las sociedades, pese a quien le pese, tienden a la agregación, y no a la atomización, como algún desinformado o interesado político desea. En la historia de la aviación se ha desarrollado la misma tendencia y hoy casi todos los constructores están agrupados en cuatro o cinco consorcios industriales, pues es la única forma de sobrevivir. En Europa, el gigantesco consorcio Airbus es el más importante ejemplo, ya que juntos, los fabricantes europeos han tenido forma de batallar con los grandes fabricantes norteamericanos (que se reducen en la actualidad a Boeing) en igualdad de condiciones. Sin embargo, hace medio siglo la industria aeronáutica era cuestión de orgullo nacional, y los proyectos venían aparejados a una única bandera. Francia era uno de los ejemplos más claros, y el Dassault Mercure la referencia de lo que suponía pelear casi en solitario por ofrecer un buen producto. Decimos “casi” porque este birreactor de pasajeros supuso uno de los primeros y tímidos acercamientos para iniciar un proyecto de colaboración industrial europea… Continue reading

Aterrizaje del Solar Impulse 2 en Sevilla: Otro hito de la Historia de la Aviación

El Solar Impulse 2 en su aproximación final a la pista de San Pablo (Reuters/El Confidencial)

El Solar Impulse 2 en su aproximación final a la pista de San Pablo (Reuters/El Confidencial)

Cuando el pasado 23 de junio tomaba tierra el gigantesco Solar Impulse 2 en el Aeropuerto de Sevilla, las principales ideas de la noticia eran relativas a la interesante y positiva iniciativa de sus promotores de demostrar al mundo que la tecnología no tienen por qué estar reñida con el crecimiento sostenible y la preocupación y respeto al Medio Ambiente. No me extraña, ya que es indudable que la demostración de que una aeronave, solamente alimentada por la energía del sol, sea capaz de dar la vuelta al mundo resulta todo un hito en la historia de la aviación mundial.

Es ahora, cuando en la pasada madrugada, a las 06.18 horas, el extraño aeroplano despegaba de San Pablo, tras esperar pacientemente las mejores condiciones meteorológicas, así como el fin de la Fiesta Musulmana del Ramadán, para poder cruzar el Mediterráneo y aterrizar sin problema en El Cairo, reflexiono brevemente ante lo que este vuelo supone. Y no solo lo que supone en sí. No puedo aportar apenas nada nuevo en lo que todo el mundo asume, que es que se puede así demostrar al mundo que las energías renovables, bien utilizadas, y respaldadas por la confianza de los gobiernos, son capaces de lograr cosas imposibles de imaginar hace unos años.

No es el Solar Impulse 2 un avión con un futuro comercial, ni pretende serlo. Aún no hay tecnología capaz de transportar pasajeros en condiciones similares a las de una nave convencional. Es más bien una forma de enviar un mensaje a la sociedad, de que un buen futuro es también posible. Pero, no solo es esto. El ánimo de Bertrand Piccard y André Borschberg, creadores y gestores de este proyecto, tanto en tierra como en el aire, es el mismo que el de los otros pioneros de la aviación. Los mismos que hace décadas convirtieron a unas peligrosas máquinas en un instrumento para acercar a las personas y hacernos la vida más sencilla. Una aventura que se convirtió en el dominio de quizá uno de los anhelos más antiguos de la inhumanidad: conquistar el aire.

Flanqueado por los C.101 de la Patrulla Águila, el Solar Impulse 2 sobrevuela San Pablo (www.sevillaactualidad.com/)

Flanqueado por los C.101 de la Patrulla Águila, el Solar Impulse 2 sobrevuela San Pablo (www.sevillaactualidad.com/)

Allí están en ese Olimpo aéreo los que hicieron de Inglaterra dejara de ser una isla, como Louis Blériot en su frágil Blériot XI, allá por 1909, o los que unieron continentes desafiando los límites de la tecnología de aquella época, como Lindbergh en su minúsculo Spirit of St. Louis, Costes y Bellonte con el Point D´Interrogation y Amelia Earhart tratando de dar la vuelta al mundo en un Lockheed Electra. Y allí están los que perdieron ese desafío, como la propia Amelia, o los infortunados Nungesser y Colí, desaparecidos con su Oiseau Blanc, casi a la vez que Lindbergh entraba en la historia de la humanidad por derecho propio. Éxitos y fracasos que nunca cayeron en saco roto. Más y más alto…

Y la ciudad de Sevilla, hoy como entonces, fue testigo de muchos de los hitos aeronáuticos de la época. Desde aquí , y en la vieja Dehesa de Tablada despegaron el Jesús del Gran Poder de Jiménez e Iglesias y el Cuatro Vientos de Barberán y Collar, vuelos épicos que en lo referente a la aeronáutica, España aun era capaz de sumar con orgullo a la historia y al progreso. Como ha sucedido con el Solar Impulse 2, quizá ellos solo sospecharan lo que estaban consiguiendo, pero realmente entraron en la historia. Y esta vez, pudimos ser privilegiados testigos…