Leviatanes Rusos (IV): Mil Mi-12 (Homer)

Representación en vuelo de uno de los dos gigantescos Mil Mi-12 construidos

Representación en vuelo del segundo de los dos gigantescos Mil Mi-12 construidos, con matrícula CCCP-21142 / H-833.

Es muy común para el gran público leer artículos de la prensa en fin de semana o documentales sobre los diez aviones más grandes del mundo, el buque más grande del mundo o la calabaza más grande del mundo (se sigue dando en la sección Mundo Singular de la Revista Hola), porque eso de lo más gusta desde siempre…

Volviendo a nuestra serie de posts sobre mastodontes construidos en Rusia desde los albores de la aviación, vamos a mencionar un impresionante diseño de los años álgidos de la Guerra Fría, ideado para poner al helicóptero en igualdad de condiciones con cualquier avión de transporte convencional, y hacerlo operar en entornos de acceso especialmente hostil. Pero vayamos, como diría Jack el Destripador, por partes… Continue reading

Spruce Goose: El Absurdo Buque Volador de Howard Hughes

Howard Hughes, a los mandos de su Spruce Goose en Long Beach, el 2 de noviembre de 1947 (http://www.joycerey.com)

Howard Hughes, a los mandos de su Spruce Goose en Long Beach, el 2 de noviembre de 1947 (http://www.joycerey.com).

El 2 de noviembre de 1947, hace justamente setenta años, el avión más colosal que jamás hubiera construido el ser humano, se preparó para despegar sobre las aguas de Long Beach, en California, para demostrar al mundo, pero sobre todo, a su propietario y constructor, el excéntrico millonario Howard Hughes, que aquel navío con alas era capaz de volar. El Hughes H-4 Hercules iniciaba así su primer…y único vuelo. Separado del Pacífico poco más de una decena de metros y durante aproximadamente una milla naútica, aquel mastodonte volvió a posarse y tras servir de espectáculo en aquella jornada histórica, regresó al hangar preparado para él, como si de un gran incomprendido se tratase. No volvió a volar jamás. Continue reading

Redescubriendo América: 70 años del primer vuelo transatlántico de Iberia

22 de septiembre de 1946. La tripulación del flamante DC-4 posa en el aeropuerto de Barajas, antes de iniciar su primer vuelo transatlántico (Iberia / Fototeca Paloma Jose Julio)

22 de septiembre de 1946. La tripulación del flamante DC-4 posa en el aeropuerto de Barajas, antes de iniciar su primer vuelo transatlántico (Iberia / Fototeca Paloma Jose Julio)

La aviación que actualmente conocemos es quizá una de las mejores demostraciones de lo que el ser humano, cuando no se dedica a hacerse la vida imposible, es capaz de conseguir. Volar es sencillo, volar es seguro, volar es cómodo. No tiene casi ninguna novedad digna de mención para el usuario de hoy. Conectarte a la página web de la aerolínea deseada, buscar los enlaces que convengan, pagar, y punto. Lo siguiente es dirigirte al aeropuerto deseado…y a volar.

Sin embargo, la aviación era algo bien distinto hace setenta años. Cierto es que había cambiado mucho tras la Segunda Guerra Mundial, que, a precio de sangre, la había hecho madurar y convertirla en un arma formidable y precisa. Los militares aliados vencedores podían trasladarse de un sitio a otro con mucha más seguridad, y los civiles podrían hacerlo también. Pero de ahí a lo que se ha convertido ahora, media todo un mundo. A finales de los años cuarenta, una nueva generación de aviones de pistón cruzaban de nuevo Europa y con cada vez más frecuencia el Atlántico, pero ni el ciudadano medio concebía a la aviación como un servicio a su alcance, ni la aviación misma se había desembarazado aún de sus estructuras y procedimientos militares.

Por eso, y por otras razones, tenemos que hacer justicia al recordar que se han cumplido recientemente los setenta años del primer vuelo comercial a América por parte de una aerolínea española, Historia de la aviación española a la que no se le debe restar ni un ápice de importancia, ya que reabrió vínculos perdidos, muchos de ellos dormidos en las páginas de viejos libros… Continue reading

Dassault Mercure: fracasado proyecto casi europeo antes de Airbus

El Mercure 100 F-BTTF, con la antigua librea de Air Inter, preservado en el Conservatoire de l'Air et de l'Espace d'Aquitaine, en el aeropuerto Bordeaux Mérignac (Pierre-Clément Got / picavia.foxalpha.com)

El Mercure 100 F-BTTF, con la antigua librea de Air Inter, preservado en el Conservatoire de l’Air et de l’Espace d’Aquitaine, en el aeropuerto Bordeaux Mérignac (Pierre-Clément Got / picavia.foxalpha.com)

En un contexto actual de globalización, sinergias y convenios internacionales de colaboración, resulta inimaginable realizar grandes proyectos industriales o económicos en solitario. Las sociedades, pese a quien le pese, tienden a la agregación, y no a la atomización, como algún desinformado o interesado político desea. En la historia de la aviación se ha desarrollado la misma tendencia y hoy casi todos los constructores están agrupados en cuatro o cinco consorcios industriales, pues es la única forma de sobrevivir. En Europa, el gigantesco consorcio Airbus es el más importante ejemplo, ya que juntos, los fabricantes europeos han tenido forma de batallar con los grandes fabricantes norteamericanos (que se reducen en la actualidad a Boeing) en igualdad de condiciones. Sin embargo, hace medio siglo la industria aeronáutica era cuestión de orgullo nacional, y los proyectos venían aparejados a una única bandera. Francia era uno de los ejemplos más claros, y el Dassault Mercure la referencia de lo que suponía pelear casi en solitario por ofrecer un buen producto. Decimos “casi” porque este birreactor de pasajeros supuso uno de los primeros y tímidos acercamientos para iniciar un proyecto de colaboración industrial europea… Continue reading

Aterrizaje del Solar Impulse 2 en Sevilla: Otro hito de la Historia de la Aviación

El Solar Impulse 2 en su aproximación final a la pista de San Pablo (Reuters/El Confidencial)

El Solar Impulse 2 en su aproximación final a la pista de San Pablo (Reuters/El Confidencial)

Cuando el pasado 23 de junio tomaba tierra el gigantesco Solar Impulse 2 en el Aeropuerto de Sevilla, las principales ideas de la noticia eran relativas a la interesante y positiva iniciativa de sus promotores de demostrar al mundo que la tecnología no tienen por qué estar reñida con el crecimiento sostenible y la preocupación y respeto al Medio Ambiente. No me extraña, ya que es indudable que la demostración de que una aeronave, solamente alimentada por la energía del sol, sea capaz de dar la vuelta al mundo resulta todo un hito en la historia de la aviación mundial.

Es ahora, cuando en la pasada madrugada, a las 06.18 horas, el extraño aeroplano despegaba de San Pablo, tras esperar pacientemente las mejores condiciones meteorológicas, así como el fin de la Fiesta Musulmana del Ramadán, para poder cruzar el Mediterráneo y aterrizar sin problema en El Cairo, reflexiono brevemente ante lo que este vuelo supone. Y no solo lo que supone en sí. No puedo aportar apenas nada nuevo en lo que todo el mundo asume, que es que se puede así demostrar al mundo que las energías renovables, bien utilizadas, y respaldadas por la confianza de los gobiernos, son capaces de lograr cosas imposibles de imaginar hace unos años.

No es el Solar Impulse 2 un avión con un futuro comercial, ni pretende serlo. Aún no hay tecnología capaz de transportar pasajeros en condiciones similares a las de una nave convencional. Es más bien una forma de enviar un mensaje a la sociedad, de que un buen futuro es también posible. Pero, no solo es esto. El ánimo de Bertrand Piccard y André Borschberg, creadores y gestores de este proyecto, tanto en tierra como en el aire, es el mismo que el de los otros pioneros de la aviación. Los mismos que hace décadas convirtieron a unas peligrosas máquinas en un instrumento para acercar a las personas y hacernos la vida más sencilla. Una aventura que se convirtió en el dominio de quizá uno de los anhelos más antiguos de la inhumanidad: conquistar el aire.

Flanqueado por los C.101 de la Patrulla Águila, el Solar Impulse 2 sobrevuela San Pablo (www.sevillaactualidad.com/)

Flanqueado por los C.101 de la Patrulla Águila, el Solar Impulse 2 sobrevuela San Pablo (www.sevillaactualidad.com/)

Allí están en ese Olimpo aéreo los que hicieron de Inglaterra dejara de ser una isla, como Louis Blériot en su frágil Blériot XI, allá por 1909, o los que unieron continentes desafiando los límites de la tecnología de aquella época, como Lindbergh en su minúsculo Spirit of St. Louis, Costes y Bellonte con el Point D´Interrogation y Amelia Earhart tratando de dar la vuelta al mundo en un Lockheed Electra. Y allí están los que perdieron ese desafío, como la propia Amelia, o los infortunados Nungesser y Colí, desaparecidos con su Oiseau Blanc, casi a la vez que Lindbergh entraba en la historia de la humanidad por derecho propio. Éxitos y fracasos que nunca cayeron en saco roto. Más y más alto…

Y la ciudad de Sevilla, hoy como entonces, fue testigo de muchos de los hitos aeronáuticos de la época. Desde aquí , y en la vieja Dehesa de Tablada despegaron el Jesús del Gran Poder de Jiménez e Iglesias y el Cuatro Vientos de Barberán y Collar, vuelos épicos que en lo referente a la aeronáutica, España aun era capaz de sumar con orgullo a la historia y al progreso. Como ha sucedido con el Solar Impulse 2, quizá ellos solo sospecharan lo que estaban consiguiendo, pero realmente entraron en la historia. Y esta vez, pudimos ser privilegiados testigos…

Lockheed SR-71 Blackbird: Velocidad Pura

Lockheed SR-71A Blackbird

El SR-71, así es como debería ser un avión: feo cuando está posado en tierra, gotea aceite como un colador, pero cuando se pone a Mach 1 las juntas se dilatan, se seca, se apoya en el viento y vuela como alma que lleva el diablo…lo llevé hasta el límite, a ciento veintiocho mil pies. Solo es feliz a alta velocidad, su lugar no está aquí en tierra…que forma más triste de morir quedándose parado esperando…

De esta manera describía Tommy Lee Jones en la entretenidísima Space Cowboys (Clint Eastwood, 2000) a uno de los más radicales, espectaculares y sorprendentes aviones de la historia: el supersecreto Lockheed SR-71 Blackbird. Continue reading