Dassault Mercure: fracasado proyecto casi europeo antes de Airbus

El Mercure 100 F-BTTF, con la antigua librea de Air Inter, preservado en el Conservatoire de l'Air et de l'Espace d'Aquitaine, en el aeropuerto Bordeaux Mérignac (Pierre-Clément Got / picavia.foxalpha.com)

El Mercure 100 F-BTTF, con la antigua librea de Air Inter, preservado en el Conservatoire de l’Air et de l’Espace d’Aquitaine, en el aeropuerto Bordeaux Mérignac (Pierre-Clément Got / picavia.foxalpha.com)

En un contexto actual de globalización, sinergias y convenios internacionales de colaboración, resulta inimaginable realizar grandes proyectos industriales o económicos en solitario. Las sociedades, pese a quien le pese, tienden a la agregación, y no a la atomización, como algún desinformado o interesado político desea. En la historia de la aviación se ha desarrollado la misma tendencia y hoy casi todos los constructores están agrupados en cuatro o cinco consorcios industriales, pues es la única forma de sobrevivir. En Europa, el gigantesco consorcio Airbus es el más importante ejemplo, ya que juntos, los fabricantes europeos han tenido forma de batallar con los grandes fabricantes norteamericanos (que se reducen en la actualidad a Boeing) en igualdad de condiciones. Sin embargo, hace medio siglo la industria aeronáutica era cuestión de orgullo nacional, y los proyectos venían aparejados a una única bandera. Francia era uno de los ejemplos más claros, y el Dassault Mercure la referencia de lo que suponía pelear casi en solitario por ofrecer un buen producto. Decimos “casi” porque este birreactor de pasajeros supuso uno de los primeros y tímidos acercamientos para iniciar un proyecto de colaboración industrial europea… Continue reading

Aviación y cine (XI): ¡Viven!

Vivenscreenport13 de octubre de 1972. Un Fairchild Hiller FH-227D de la Fuerza Aérea Uruguaya con 40 pasajeros, entre ellos el equipo de rugby Old Christians, formado por alumnos del colegio uruguayo Stella Maris y cinco tripulantes sobrevuela la cordillera de los Andes, en vuelo instrumental, metido en un mar de nubes a la altura de Mendoza, Argentina, a 3500 metros sobre el nivel del mar, en ruta hacia Santiago de Chile. De pronto,la niebla se abrió, al tiempo que los pilotos vieron cómo su aeroplano se dirigía de frente contra un alto farallón de piedra. El Sistema Anticolisión de A Bordo (TCAS) activó la alarma de colisión y el terrible mensaje “Pull Up” inició su parpadeo. Sin tiempo para buscar explicación del error de navegación cometido, ambos pilotos aceleraron al máximo las dos turbinas Rolls Royce Dart del avión y con todas sus fuerzas tiraron hacia arriba para intentar esquivar aquella pared como fuera…

Así comienza la famosa odisea de unas personas valientes que, en medio de una terrible tragedia fueron capaces de demostrar al mundo donde estaba el límite de la resistencia y la superación del ser humano… Continue reading