Dassault Mercure: fracasado proyecto casi europeo antes de Airbus

El Mercure 100 F-BTTF, con la antigua librea de Air Inter, preservado en el Conservatoire de l'Air et de l'Espace d'Aquitaine, en el aeropuerto Bordeaux Mérignac (Pierre-Clément Got / picavia.foxalpha.com)

El Mercure 100 F-BTTF, con la antigua librea de Air Inter, preservado en el Conservatoire de l’Air et de l’Espace d’Aquitaine, en el aeropuerto Bordeaux Mérignac (Pierre-Clément Got / picavia.foxalpha.com)

En un contexto actual de globalización, sinergias y convenios internacionales de colaboración, resulta inimaginable realizar grandes proyectos industriales o económicos en solitario. Las sociedades, pese a quien le pese, tienden a la agregación, y no a la atomización, como algún desinformado o interesado político desea. En la historia de la aviación se ha desarrollado la misma tendencia y hoy casi todos los constructores están agrupados en cuatro o cinco consorcios industriales, pues es la única forma de sobrevivir. En Europa, el gigantesco consorcio Airbus es el más importante ejemplo, ya que juntos, los fabricantes europeos han tenido forma de batallar con los grandes fabricantes norteamericanos (que se reducen en la actualidad a Boeing) en igualdad de condiciones. Sin embargo, hace medio siglo la industria aeronáutica era cuestión de orgullo nacional, y los proyectos venían aparejados a una única bandera. Francia era uno de los ejemplos más claros, y el Dassault Mercure la referencia de lo que suponía pelear casi en solitario por ofrecer un buen producto. Decimos “casi” porque este birreactor de pasajeros supuso uno de los primeros y tímidos acercamientos para iniciar un proyecto de colaboración industrial europea… Continue reading

Boeing 737: 50 años en el cielo

Un Boeing 737-700 Next Generation de Southwest. La aerolínea lowcost norteamericana es la principal usuaria de 737 del mundo, con una flota de más  de 500 aparatos de las series Classic y NG (fuente: www.aviationpartners.com)

Un Boeing 737-700 Next Generation de Southwest. La aerolínea lowcost norteamericana es la principal usuaria de 737 del mundo, con una flota de más de 500 aparatos de las series Classic y NG (fuente: www.aviationpartners.com)

Cuando el 11 de mayo de 1964 el gigante norteamericano Boeing comenzó las tareas de diseño de un nuevo avión para operar distancias cortas, estoy completamente seguro de que absolutamente nadie de sus directivos podría imaginar que aquel rechonchete birreactor iba a convertirse, cincuenta años después, en el reactor de pasajeros más vendido de la historia: el Boeing 737. Cualquier aeropuerto del mundo opera con este modelo y casi que se pueden contar con los dedos de una mano las personas que aún no ha viajado en él (quién no haya “disfrutado” de las atenciones de las lowcost, de origen irlandés incluidas, que tire la primera piedra).

Y es que cincuenta años son una barbaridad en un programa aeronáutico. La evolución de la tecnología, los cambios en las necesidades de las aerolíneas y de los pasajeros (que a fin de cuentas son los que pagan) hacen que un modelo se vuelva estructuralmente obsoleto tras, digamos, tres décadas de producción.

El prototipo del primer Boeing 737-200 (matrícula N7560V) efectúa sus pruebas en vuelo y se luce para la cámara. Aún no sabía que iba a convertirse en el reactor civil más fabricado de la historia (fuente: boeing.com)

El prototipo del primer Boeing 737-200 (matrícula N7560V) efectúa sus pruebas en vuelo y se luce para la cámara. Aún no sabía que iba a convertirse en el reactor civil más fabricado de la historia (fuente: boeing.com)

Por supuesto que el fabricante hace lo posible por mantenerlo competitivo, añadiendo motores mejorados, componentes más ligeros, aviónica más perfeccionada y además, un mejor precio de catálogo. Pero el 737, además de eso, sigue siendo un concepto nuevo. ¿Maravillas del marketing o tecnología evolutiva?

Por eso, este barril con alas merece un recuerdo en este rincón aeronáutico. Un fugaz recorrido por esos cincuenta años de historia por este éxito rotundo de la gran empresa de Seattle. Quizás el nuevo Boeing 737 MAX, aún en fase de desarrollo, no tenga nada que ver con el primer 737 que voló, pero, a la vez, es en esencia el mismo. Quizá ahí esté la clave. Continue reading