El día en que Nell y Betty humillaron a la Royal Navy: El hundimiento de la Fuerza Z y los bombarderos Mitsubishi G3M y G4M

Recreación de uno de los G4M1 lanzando un torpedos contra uno de los buques de la Fuerza Z

Hermosa recreación pictórica de la batalla, en la que uno de los Mitsubishi G4M1 lanza un torpedo Tipo 91 contra uno de los buques de la Fuerza Z

Es casi seguro que fue el año de 1941 el peor de todos los vividos por la Armada Británica durante la Segunda Guerra Mundial, y posiblemente comparable a los dramáticos meses de 1805, antes de la gran Batalla de Trafalgar. En Mayo, los británicos habían perdido en el Atlántico Norte al gran crucero de batalla HMS Hood, hundido por los certeros proyectiles del poderoso acorazado alemán Bismarck, y submarinos alemanes  habían torpedeado y hundido en el Mediterráneo al portaaviones HMS Ark Royal y al acorazado HMS Barham, éste último con gran pérdida de vidas. Pero en el último mes de aquel año, la siempre orgullosa Royal Navy iba a sufrir un durísimo golpe por parte de la armada japonesa, aunque esta vez, no desde donde pensaban encontrarse a sus enemigos naturales en el mar, sino desde un nuevo rival mucho más agresivo y letal…

En julio de 1941, el gobierno de los Estados Unidos decidió, en vista de la escalada de la agresividad japonesa en el Sudeste Asiático y Extremo Oriente, proceder al embargo total de combustible. Ya en 1931, los japoneses habían ocupado el Norte de Manchuria y estaba cada vez más demostrado que aquella expansión se encontraba en un plan premeditado. El archipiélago japonés carecía de recursos naturales que alimentaran a las modernas industrias, de las que a su vez dependía su cada vez más numerosa población. La gota que había colmado el vaso era la firma de una alianza entre el gobierno de Vichy y Japón, en la que los franceses en Indochina cedían (porque no tenían ninguna otra opción que ceder) a los nipones varias bases aéreas en Saigón y el uso de la rada de Cam-Ranh. Tiempo antes, en septiembre de 1940, con la firma del Pacto del Eje, el gobierno títere del Mariscal Pétain concedía bases indochinas a los japoneses para permitirles continuar más fácilmente su ofensiva contra China.

Carros japoneses avanzan en la Indochina francesa. La extrema debilidad de la colonia francesa, derrotada por Alemania impidió cualquier tipo de oposición a la ocupación nipona (Fuente: www.zweiterweltkrieg.org )

Carros japoneses avanzan en la Indochina francesa. La extrema debilidad de la colonia gala, con la metrópoli derrotada por Alemania, impidió cualquier tipo de oposición a la ocupación nipona (www.zweiterweltkrieg.org )

El conflicto europeo empezaba a tener un perfil mundial, y el Imperio del Sol Naciente se había convertido ya en un potencial enemigo de Gran Bretaña. A este veto norteamericano se le unió el propio de ingleses y holandeses para el suministro de petróleo. Los japoneses dependían absolutamente de estos suministros para el mantenimiento de toda actividad y de no desbloquear esta situación, su industria, su ejército y su marina estaban destinados a quedar bloqueados en un plazo no superior a seis meses. Así que Japón, entre la espada y la pared, decidió continuar con su política expansionista iniciada en los años 30 y conquistar las Indias Holandesas. Pero para ello debería enfrentarse a los norteamericanos y destruir su gigantesca flota basada en Pearl Harbor, en el archipiélago de las Hawái.

La nueva generación de bombarderos japoneses: el concepto Rikko

En ese estado de efervescencia agresiva japonesa, los analistas militares nipones eran cada vez más conscientes de que iba a ser el dominio aeronaval el que les iba a permitir conquistar su imperio colonial. Y para ello, la aviación cumpliría un papel fundamental. Los aparatos que a partir de entonces se diseñaran tendrían que tener como principal característica una gran autonomía. Ya en 1933, el almirante Isoroku Yamamoto solicitó a la Armada Imperial el desarrollo de un tipo de avión capaz de lograr objetivos y labores de observación de largo alcance con base en tierra, denominado como rikujo kogeki-ki (avión de ataque con base en tierra), o Rikko. Básicamente, el concepto primario difería del de un simple bombardero, ya que éste solo lanzaba bombas y el nuevo modelo, aún siendo por supuesto capaz de lanzarlas, utilizaría otro ingenio como arma primordial: el torpedo.

La tripulación del G3M Nippon-Go en la ceremonia de bautizo del aparato, donde el director del diario patrocinador del vuelo, Nobutaro Okumura, presenta a la tripulación ante el Embajador del Emperador, Príncipe Morimasa Nashimoto, antes de iniciar su vuelta al mundo. (wingnet.org)

La tripulación del G3M Nippon-Go en la ceremonia de bautizo del aparato, donde el director del diario patrocinador del vuelo, Nobutaro Okumura, presenta a la tripulación ante el Embajador del Emperador, Príncipe Morimasa Nashimoto, antes de iniciar su vuelta al mundo. (wingnet.org)

Para cumplir con esta especificación, un equipo de técnicos de la Mitsubishi Jukogyo KK, dirigidos por el profesor Kiro Honjo, diseñó un ágil monoplano bimotor, completamente metálico, con tren retráctil y doble deriva, denominado 9-Shi. Sobre este modelo, con denominación Type 96, y  cuyo primer vuelo se efectuó en 1935, se desarrolló el G3M1 tipo 11, sustituido al poco por el G3M2 tipo 21. Esta versión se fogueó en la Guerra Chino-Japonesa, donde se advirtió el prodigioso alcance del modelo, aunque sacrificando otras virtudes que debe tener un buen avión de combate, como la capacidad de armamento que podía cargar o la protección. El G3M1 podía llevar 800 kilos de carga bélica a una distancia máxima de nada menos que 1.540 millas náuticas. En comparación, el coetáneo y soberbio bimotor alemán Heinkel He 111B era capaz de llevar dos veces esa cantidad, pero a una distancia no superior a 565 millas. Pero en contrapartida, el bombardero carecía de blindaje y sus tanques de combustible no eran autosellantes, lo que era sinónimo de incendio en caso de ser alcanzado. La última versión, entregada en 1939, fue el G3M2 Tipo 22, con leves mejoras en la protección y las prestaciones, propulsado por dos motores radiales Mitsubishi Ha-45 Kinsei (金星, Venus). El estilizado modelo, había sido además entregado en su versión civil a varias compañías japonesas, que, en varios vuelos de larga distancia, corroboraron al mundo las capacidades del aparato. Uno de ellos, con matrícula J-BACI y bautizado con el nombre de Nippon-Go, dio la vuelta al mundo entre el 26 de agosto y el 20 de octubre de 1939, patrocinados por dos periódicos japoneses y recorriendo 52.850 kilómetros en 194 horas de vuelo. En total entre la Mitsubishi y la  Nakajima Hikoki KK, (a la que se le concedió la licencia de fabricación) se construyeron un total de 1049 unidades hasta 1941, fecha en que se suspendió la fabricación del avión, sustituido en la línea de montaje por un nuevo modelo, el Mitsubishi G4M.

Dos bombarderos G3M2 en vuelo. El más cercano a la cámara pertenece a la última serie, la Tipo 22 y es distinguible por su prominente burbuja dorsal para albergar al artillero del cañón de 20 mm

Dos bombarderos G3M2 en vuelo. El más cercano a la cámara pertenece a la última serie, la Tipo 22, y es distinguible por su prominente burbuja dorsal para albergar al artillero del cañón de 20 mm.

El G4M (12-Shi) intentaba cumplir con una dificilísima especificación de la Armada, en el que se requería un bombardero-torpedero bimotor con base en tierra y capaz de alcanzar objetivos distantes a 2.000 millas náuticas (3.700 kilómetros) totalmente cargado. Por tanto, el equipo de diseño tuvo que reducir el peso del armamento defensivo del aparato y retirar el blindaje. El avión, con sus gigantescos tanques de combustible integrados en las alas, provistas de doble larguero para poder admitir semejantes torsiones, era capaz de satisfacer el requerimiento de la autonomía, pero demostró, empeorando incluso al G3M, que una vez alcanzado en las alas o el fuselaje, la ausencia de autosellado del combustible los convertiría en pasto de las llamas. El diseño era, en cualquier sentido, muy moderno y valioso: las alas tenían la misma sección que los cazas Mitsubishi A6M, lo que les aportaba una velocidad y agilidad muy estimable, más tratándose de un pesado bimotor de diez toneladas. El fabricante, además, había recomendado en sus primeros diseños la instalación de cuatro motores, pero la inflexibilidad de la Armada obligó al rediseño del proyecto y el retraso de su entrada en servicio. La adopción de mejores tácticas de navegación y de acompañamiento de cazas de escolta difuminaría estos graves defectos, pero cuando los aviones de escolta desaparecieron del cielo, serían las tripulaciones del esbelto Rikko las que lo pagarían bien caro…

Tripulación en vuelo a bordo de un G3M. Delante, el copiloto gobierna el bombardero mientras el piloto observa a la cámara. Detrás, el observador se toma su almuerzo en una pausa durante el largo vuelo, mientras a la derecha se encuentra el comandante del avión. (http://arawasi-wildeagles.blogspot.com.es)

Finalmente, el nuevo bimotor, en su versión G4M1, y propulsado por dos de los nuevos motores radiales Mitsubishi MK4A Kasei 11 (火星, Marte),  muy superiores a los Kinsei, efectuó su primer vuelo el 23 de octubre de 1939 y tras corregir algunas pequeñas deficiencias en los timones, fue aceptado por la Armada el 27 de febrero de 1940. El nuevo Rikko empezó a operar en el sudeste de China en mayo de 1941. De esta versión se construyeron casi mil doscientos ejemplares. A finales de 1942 voló la versión G4M2, a cuyas subseries se le fueron añadiendo mejoras, como las alas de flujo laminar, turbocompresores en las plantas motrices, hélices cuatripalas, rediseño del estabilizador de cola y aumento de la capacidad de combustible. Pero el avión era tan vulnerable a los impactos que fue apodado por los aviadores aliados como “mechero de un solo uso”, por lo que no resulta extraño decir que no eran precisamente muy populares entre sus tripulaciones. Cuando en la última versión G4M3 se instalaron por fin blindajes y depósitos autosellantes a costa de perder racionalmente autonomía, la guerra estaba demasiado perdida para Japón.

Uno de los propulsores del G4M. El pesado radial Mitsubishi Kasei era capaz de desarrollar en las últimas versiones, y gracias al uso de turbocompresor, la nada despreciable cifra de 1.825 Hp

Uno de los propulsores del G4M. El pesado motor radial Mitsubishi Kasei era capaz de desarrollar en las últimas versiones, y gracias al uso de turbocompresor, la nada despreciable cifra de 1.825 Hp al despegue.

Tan complicados resultaban a los mandos aliados el clasificar a las aeronaves con sus denominaciones niponas que se utilizó un código de nombres para reconocerlos. Por ello, se otorgaban nombres masculinos a los cazas y nombres femeninos a los bombarderos, torpederos y aparatos de reconocimiento. El Mitsubishi G3M fue de este modo identificado como “Nell” y el Mitsubishi G4M como “Betty”. Y así pasaron a la historia.

De cualquier modo, resulta curioso constatar como estos nuevos modelos, aunque ya estaban siendo operados por las Fuerzas Armadas japonesas, sorprendieran a los aliados cuando irrumpieron en la Guerra del Pacífico. Como en otras tantas cosas, norteamericanos y británicos habían cometido el imperdonable pecado de subestimar en gran medida la capacidad de los ingenieros y la industria japonesa. Y este concepto secular de superioridad lo iban a pagar muy caro…

El Hundimiento de la Far Eastern Fleet

A finales de 1941, Sir Winston Churchill, cada vez más preocupado por el aumento de la tensión prebélico en el Sudeste Asiático, y consciente de su situación de franca inferioridad numérica ante la amenaza japonesa, decidió ordenar al Almirantazgo británico la preparación del envío a Singapur de un flota de unidades pesadas que garantizaran la seguridad de la zona a los aliados que se denominaría Far Eastern Fleet o Fuerza Z. La compondrían el acorazado HMS Prince of Wales, el crucero de batalla HMS Repulse y el portaaviones HMS Indomitable.

Acorazado Prince of Wales anclado en Singapur el 4 de diciembre de 1941. Obsérvese la pintura de enmascaramiento utilizada, denominada "First Admiralty Disruptive" (Fuente: Imperial War Museum)

Acorazado Prince of Wales anclado en Singapur el 4 de diciembre de 1941. Obsérvese la pintura de enmascaramiento utilizada, denominada “First Admiralty Disruptive” (Imperial War Museum).

El Prince of Wales era un moderno acorazado de la clase King George V, botado en mayo de 1939 en los astilleros ingleses de Birkenhead Cammell Laird and Co., con un desplazamiento de 36.727 toneladas estándar y un armamento principal conformado en diez cañones de 356 mm y el secundario en ocho torres dobles de cañones de 133 mm. Como protección antiaérea, el buque disponía cuatro montajes óctuples automáticos Vickers QF Mark VIII de 40 mm, denominados pom-pom o “Pianos de Chicago” y 16 ametralladoras de 12,7 mm en montajes cuádruples. Además, para la observación aérea disponía de cuatro hidroaviones Supermarine Walrus MkI. Ya tenía experiencia en combate pues había participado en la famosa Batalla del Estrecho de Dinamarca, donde tuvo que escapar de la mortífera puntería del acorazado alemán Bismarck.

Crucero de Batalla HMS Repulse en una fotografía de preguerra tras las obras de modernización. El concepto de crucero de batalla imponía el concepto de velocidad y potencia de fuego como bazas para la victoria en un combate naval, por lo que los buques de este tipo tenían un blindaje bastante liviano (Fuente: historyofwar.org)

Crucero de Batalla HMS Repulse en una fotografía de preguerra tras las obras de modernización. El concepto de crucero de batalla imponía el concepto de velocidad y potencia de fuego como bazas para la victoria en un combate naval, por lo que los buques de este tipo tenían un blindaje bastante liviano (historyofwar.org).

Su compañero en la Fuerza Z era el crucero de batalla Repulse, un veterano buque de línea construido en los astilleros John Brown & Co. de Clydebank y botado en 1916, poco después de la Batalla de Jutlandia. Aunque moderadamente modernizado entre 1933 y 1936, adolecía de una planta propulsora anticuada y de una delgada coraza protectora, si bien seguía siendo un poderoso buque de guerra. Sus seis cañones principales tenían un calibre de 381 mm y la artillería secundaria la configuraban doce cañones de 102 mm. Como DCA, el buque disponía de otros seis cañones de 102 mm, 16 de 20 mm en montajes cuádruples y 16 ametralladoras de 12,7 mm en montajes dobles. Además, también embarcaba cuatro hidroaviones Walrus MkI. Su desplazamiento alcanzaba las 32.100 toneladas.

El tercer protagonista de esta trágica historia era el portaaviones Indomitable, perteneciente a la clase Illustrious y botado en 1940 en los astilleros Vickers-Armstrong de Barrow, por lo que era el más nuevo de los portaaviones de la Royal Navy. Desplazaba 23.000 toneladas y era capaz de transportar 55 aviones. Su participación se antojaba a priori fundamental para el buen porvenir de la Fuerza Z, ya que aportaba la necesaria cobertura aérea para proteger a las unidades de superficie en caso de un ataque de torpederos o bombarderos. Sin embargo, durante sus maniobras de adiestramiento embarrancó en la costa de Jamaica, por lo que las reparaciones que tuvo que efectuar impidieron que pudiera unirse a los otros dos navíos. Este retraso resultaría a la postre definitivo para la suerte de la Far Eastern Fleet.

Un G4M2 inicia el carreteo antes del despegue. Esta versión fue introducida a finales de 1942 y veía mejorado su armamento defensivo y su autonomía. Es distinguible de las versiones G4M1 por las hélices cuatripalas.

Un G4M2 inicia el carreteo antes del despegue. Esta versión fue introducida a finales de 1942 y veía mejorado su armamento defensivo y su autonomía. Es distinguible de las versiones G4M1 por las hélices cuatripalas.

A pesar de todo, se decidió continuar adelante con el plan definido. El Repulse y el Prince of Wales, al mando del vicealmirante Sir Thomas Phillips zarparon de aguas británicas el 25 de octubre, alcanzando la rada de la gran base naval de Singapur el 2 de diciembre de 1941. Inmediatamente, Phillips se trasladó a Manila para entrevistarse con el general Douglas MacArthur, Comandante Supremo de las Fuerzas Armadas Norteamericanas en el Lejano Oriente, el cual le mostró cuan confiado estaba de la fortaleza de las posiciones aliadas en las Filipinas, asegurando además una eventual ayuda norteamericana, de ser necesario. Ni siquiera la propia Singapur se sentía amenazada.

Pero las noticias que empezaban a llegar cada vez eran más preocupantes. Ya el día 6, se avistaron convoyes japoneses en dirección a Siam. Al día siguiente, 7 de diciembre de 1941, los japoneses iniciaron un violento bombardeo naval para proceder al desembarco, mientras los ingleses, horrorizados, recibieron la noticia de que la base norteamericana del Pacífico en Pearl Harbor había sido aniquilada por los aviones japoneses. En la madrugada del 8, en medio de la confusión y la sorpresa, comenzó el bombardeo de la “inexpugnable” plaza fuerte de Singapur.

Formación de G4M1 en vuelo dirigiéndose a su objetivo. De los 95 aviones que atacaron a los barcos ingleses, 26 eran "Betty", armados con un torpedo de 800 kg cada uno

Formación de G4M1 en vuelo dirigiéndose a su objetivo, hacia 1942. De los 95 aviones que atacaron a los barcos ingleses, 26 eran “Betty”, armados con un torpedo de 800 kg cada uno. la letra K en la cola significa pertenecer al Kanoya Kokutai (Grupo Aéreo), mientras que la barra horizontal los asigna al Segundo Chutai (Escuadrón) (R C Mikesh).

Phillips decidió desarrollar un plan de contraataque, en el que procuraría destruir los convoyes japoneses que se dirigían a la península malaya, a pesar de no contar, como hemos dicho, con la imprescindible cobertura aérea. La incompleta Fuerza Z zarpó así de Singapur en la tarde del 8 de Diciembre, formada por el HMS Prince of Wales (capitán John Leach), el HMS Repulse (capitán William Tennant) y cuatro destructores de escolta (Tenedos, Vampire, Electra y Express). Ya en el mar, el Vicealmirante recibió la noticia de que la RAF no podría proteger a los barcos, ya que los japoneses habían ocupado los aeródromos malayos. Sin embargo, aún así reinaba en las tripulaciones británicas un cierto clima de confianza, debido principalmente a esa secular subestimación que la Navy mostraba por el ejército nipón, aunque indicios había de sobra que demostraban que los militares japoneses estaban muy bien adiestrados y contaban con material de categoría más que suficiente para cumplir sus objetivos. La llegada de la Fuerza Z a Singapur había motivado a que el Almirante Nobutake Kondo, comandante en jefe de la flota de invasión japonesa, ordenara a sus submarinos que iniciaran labores de búsqueda de los barcos aliados y asignara a la 22º flotilla aérea, comandada por el Contraalmirante Sadaichi Matsunaga y estacionada en aeródromos cercanos a Saigón que se encargasen de neutralizar esta amenaza.

Montaje de ocho cañones antiaéreos de tiro rápido Vickers MkVIII, base de la DCA del Prince of Wales y Repulse. Se les denominaba "Pom-Pom" por el ruido característico o "Pianos de Chicago". Era capaz de disparar durante 73 segundos sin recargar con una cadencia de disparo de 115 disparos/minuto

Montaje de ocho cañones antiaéreos de tiro rápido Vickers MkVIII, base de la DCA del Prince of Wales y Repulse. Se les denominaba “Pom-Pom” por el ruido característico o “Pianos de Chicago”. Era capaz de disparar durante 73 segundos sin recargar, con una cadencia de disparo de 115 disparos/minuto.

A las 15:15 del 9 de diciembre, el submarino I-56 detectó a la Fuerza Z, que efectuó posteriormente un cambio de rumbo. Hasta ahora, los buques aliados habían pasado indetectados, pero la suerte iba a cambiarles. A las 03:00 del día 10, otro submarino japonés, el I-58, volvió a detectar la formación. Los tres Grupos Aéreos que componían la 22ª flotilla, llamados Genzan, Mihoro y Kanoya, despegan de Saigón entre las 07.35 y las 09.30 y se dirigen hacia el objetivo. Los conforman 34 G3M2 “Nell” armados con bombas de caída vertical, 35 G3M2 con torpedos y 26 G4M1 “Betty” también armados con un torpedo cada uno. A las 10:15, un avión de reconocimiento japonés señala a la flota enemiga a 120 km al sureste de Kuantan.

A su vez los radares de los navíos ingleses detectan la fuerza aérea en aproximación y se toca zafarrancho de combate. A las 11:00 los aviones japoneses aparecen por el horizonte y a las 11:18 el HMS Prince of Wales abre fuego. Primero actúan los aviones de bombardeo. Pronto el HMS Repulse es centrado y tocado en el sector popero de grúas, aunque el comandante Tennant, al mando del crucero de batalla, informa de que el buque sigue operativo. Ambos siguen manteniendo una impresionante barrera antiaérea y navegan en zig-zag a la máxima velocidad posible para evitar los impactos de los temibles torpedos.

Dramática Fotografía tomada desde uno de los bombarderos japoneses donde se observa al Prince of Wales (parte superior) y al Repulse maniobrando furiosamente para esquivar las bombas. El Repulse escapa milagrosamente de varias, pero una de ellas acaba de alcanzarlo (Fuente: www.history.navy.mil)

Dramática fotografía tomada desde uno de los bombarderos japoneses donde se observa al Prince of Wales (parte superior) y al Repulse maniobrando furiosamente para esquivar las bombas. El Repulse escapa milagrosamente de varias, pero una de ellas acaba de alcanzarlo (www.history.navy.mil).

En varias oleadas, los aviones japoneses empiezan a cobrar impactos en ambos buques. Los pilotos vuelan casi a ras del agua, sueltan sus torpedos y toman altura. Dos de ellos tocan al Prince of Wales, uno en el timón y el otro, al hacer explosión, le daña las hélices del lado de babor. El acorazado  se escora 11º y la velocidad disminuye a 15 nudos. Los japoneses se centran entonces en el veterano Repulse, al que alcanzan seis veces. El buque se detiene, escora 30º y se hunde a las 12:33.

El Prince of Wales, que ya ha recibido cinco torpedos, escorado 15° y con su velocidad reducida a apenas 8 nudos, continúa disparando con todas sus piezas antiáereas cuando es atacado de nuevo por bombarderos horizontales a las 12:44. Una de las bombas impacta directamente en el acorazado y lo sentencia de muerte. El destructor Express se acerca entonces al Prince of Wales y empieza a transferir náufragos borda con borda en una audaz acción. El Capitán Leach y el Almirante Phillips, fieles a las tradiciones de la Royal Navy, permanecen en el puente y a las 13:20 se hunden con el navío. Habían pasado poco más de dos horas desde el inicio del ataque.

Los japoneses acababan de demostrar que, a un precio realmente irrisorio (4 aviones derribados por la antiaérea), cualquier unidad naval pesada, por muy bien defendida y manejada que estuviera, era extremadamente vulnerable a un ataque aéreo. En 120 minutos, los japoneses eliminaban cualquier oposición de peso por parte de la Royal Navy y tenían expedito el camino de la conquista de Malasia. La considerable pérdida de vidas (840 marinos ingleses) refleja la magnitud de la derrota, además de ahondar las consecuencias que la pérdida de la Fuerza Z, principal argumento de poder para Gran Bretaña en el Sudeste Asiático acarrearía. Cuando el Primer Ministro británico, Sir Winston Churchill, recibió a las pocas horas la terrible noticia, quedó absolutamente aterrado, como se desprende de sus propias palabras:

El día 10, mientras me encontraba abriendo el correo, sonó el teléfono que tenía al lado de mi cama. Era el Primer Lord del Mar. Su voz sonaba de un modo extraño. Hablaba como si tosiera y carraspeaba a la vez, y al principio no logré entender lo que decía. “Primer Ministro, tengo que comunicarle que el Prince of Wales y el Repulse han sido hundidos por los japoneses…, creemos que ha sido la aviación. Tom Phillips ha muerto ahogado”. “¿Está usted seguro de todo eso?” “No cabe duda”. Colgué el aparato y celebré encontrarme solo. En toda la guerra, nunca había sufrido un golpe que me afectara más directamente.

Y verdaderamente, el golpe era durísimo para el orgulloso Imperio Británico. Sin apoyo naval y sin aviones que pudieran hacer frente a los soldados japoneses en las cabezas de playa, Malasia estaba perdida. El 11 de enero de 1942, Kuala Lumpur fue capturada por los japoneses, mientras paralelamente avanzaban rápidamente por Tailandia. El 15 de febrero, caería la fortaleza “inexpugnable” de Singapur, la principal base militar británica en el Sudeste de Asia, ante las Fuerzas Armadas Japonesas, con la mayor rendición de tropas británicas de su historia.

Famosa y terrible foto del desembarco de los supervivientes del sentenciado Prince of Wales, recogidos por el destructor Express, abarloado a él. El gran navío de guerra encajó cinco impactos directos de torpedo durante el combate (Fuente: Imperial War Museum)

Famosa y terrible foto del desembarco de los supervivientes del sentenciado Prince of Wales, recogidos por el destructor Express, abarloado a él. El gran navío de guerra encajó cinco impactos directos de torpedo durante el combate (Imperial War Museum).

A modo de conclusión, recordaremos que el Prince of Wales y el Repulse fueron los primeros buques capitales de la historia en ser hundidos por fuerzas exclusivamente aéreas en mar abierto mientras tenían operatividad total para evadirse. Y este combate aeronaval entró en la historia precisamente porque en poco más de dos horas, los audaces aviadores japoneses redujeron a la obsolescencia a los grandes acorazados. A partir de aquel momento, el nuevo buque capital, el nuevo rey del mar, sería el portaaviones. Y de un plumazo, unos frágiles aeroplanos nipones dieron a la Royal Navy el golpe más duro desde Jutlandia y marcaron el final del dominio británico en los mares. Japón, desde ese momento y hasta abril de 1942, se iba a convertir en dueña y señora del Pacífico y del Índico, hasta su enfrentamiento, a casi una carta, con la Armada de los Estados Unidos. Pero sobre todo, y esto es lo más importante, estos trágicos meses pudieron mostrar al mundo que se acercaba el principio del fin de toda una época: la de los grandes imperios coloniales occidentales.

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Especificaciones Mitsubishi G3M2 (Nell):

  • Origen: Mitsubishi Jukogyo K.K.
  • Planta motriz: Dos motores radiales de 14 cilindros en doble estrella Mitsubishi Ha-45 Kinsei (金星),  refrigerados por aire, de 1.075 hp al despegue cada uno.
  • Dimensiones: Envergadura: 25 m. Longitud: 16,45 m. Altura: 3,69 m
  • Pesos: Vacío: 4.965 kg. Máximo al despegue: 8.000 kg
  • Prestaciones: Velocidad Máxima: 373 km/h. Velocidad de Crucero: 280 km/h. Régimen de Ascenso: 6 m/s. Techo de servicio: 9.200 m. Alcance Máximo: 4.400 km
  • Armamento: Cuatro ametralladoras Tipo 92 de 7.7 mm accionadas manualmente desde la cabina, dos posiciones dorsales retráctiles y una posición ventral. Un cañón Tipo 99 de 20 mm en una torreta dorsal. Carga de bombas/torpedos máxima: 800 kg
  • Tripulación: 7

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Especificaciones Mitsubishi G4M1 (Betty):

  • Origen: Mitsubishi Jukogyo K.K.
  • Planta motriz: Dos motores radiales de 14 cilindros en doble estrella Mitsubishi MK4A Kasei 11 (火星), refrigerados por aire, de 1.530 hp al despegue cada uno.
  • Dimensiones: Envergadura: 24,89 m. Longitud: 19,5 m. Altura: 4,8 m
  • Pesos: Vacío: 6.740 kg. Máximo al despegue: 12.860 kg
  • Prestaciones: Velocidad Máxima: 428 km/h. Velocidad de Crucero: 315 km/h. Régimen de Ascenso: 550 m/min. Techo de servicio: 9.144 m. Alcance Máximo: 5.040 km
  • Armamento: Tres ametralladoras Tipo 92 de 7.7 mm accionadas manualmente desde posiciones de proa, dorsal y ventral. Un cañón Tipo 99 de 20 mm en la cola. Carga de bombas interna máxima de 1000 kg o bien un torpedo externo de 800 kg
  • Tripulación: 7

Bibliografía consultada:

Angelucci, E.; Matricardi, P. (1979). Aviones de Todo el Mundo. Tomo IV: La segunda Guerra Mundial (II parte). Madrid: Espasa-Calpe.

Angelucci, E.; Matricardi, P. (1979). Aviones de Todo el Mundo. Tomo V: Modelos Civiles desde 1935 a 1960. Madrid: Espasa-Calpe.

Churchill, W. (2009), La Segunda Guerra Mundial. Madrid: La Esfera de los Libros.

Crosby, F. (2007). The World Encyclopedia of Bombers. London: Anness Publishing Ltd.

Gunston, B. (1986). Guía Ilustrada de Bombarderos de la Segunda Guerra Mundial. Tomos I-II. Barcelona: Ediciones Orbis.

Humble, R. (1980). La Flota de Alta Mar Japonesa. Madrid: San Martín.

Romaña, J.M. (1990). Hazañas y Secretos de la Segunda Guerra Mundial (Tomo III). Bilbao: Ediciones Mensajero.

Tagaya, O. (2001). Mitsubishi Type 1 Rikko “Betty” Units of World War 2. Oxford: Osprey Publishing.

 

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