
El Boeing 777-200ER 9M-MRO en plena maniobra de despegue del aeropuerto Kingsford Smith de Sydney (fuente: Seth Jaworski /Airliners.net)
Como siempre digo, hay áreas y temas en los que cualquier persona tiene facultad y amplios conocimientos para opinar. Los deportes, y sobre todo el fútbol, son la mejor manera de demostrar esto. No hay más que estar pendiente en cualquier bar ante un partido por la televisión para constatar que en cada barra, en cada esquina hay un táctico desaprovechado para el equipo de nuestros amores. Una verdadera pena. Sin embargo, en el sector de la aviación y de todo lo que la rodea sucede justamente lo contrario. Ante una noticia de cualquier tipo pero en la que los aviones salten a la palestra (y desgraciadamente sucede solamente cuanto hay un accidente o una avería), se escuchan en los medios de comunicación de primer orden las mayores incongruencias que a los aficionados y, sobre todo, a los profesionales de la aviación crearían el mayor de los sonrojos. Las opiniones que hubo que escuchar y leer en relación a la avería del Airbus A310 perteneciente al Grupo 45 de Transporte del Ejército del Aire por el vuelo frustrado del Príncipe de Asturias fue de verdadera traca. Pero suma y sigue.
La extraña desaparición del Boeing 777 de Malaysia Airlines ha vuelto a sacar informaciones y desinformaciones ante la opinión pública de todo tipo. Tecnología, misterios y datos no constatados se mezclan creando una enorme confusión. Desde aquí tan solo pretendemos aportar datos objetivos y de ser posible, provocar un interesante debate sobre las opciones lógicas que puedan haber sucedido.




