Aviones que cambiaron el curso de la Guerra Civil Española (I): El accidente del General Sanjurjo

El general Sanjurjo se despide de su esposa y amigos antes de subir a la Puss Moth pilotada por Juan Antonio Ansaldo, en el campo de fortuna de Boca do Inferno, en Estoril

El general Sanjurjo se despide de su esposa y amigos antes de subir a la Puss Moth pilotada por Juan Antonio Ansaldo, en el campo de fortuna de Boca do Inferno, en Estoril

Está más que comprobado que la Historia la escriben los grandes hechos y las grandes decisiones, pero en modo alguno pueden escapar (y durante todas las épocas ha sucedido) a lo que podríamos denominar como imponderables. Un plan militar bien concebido puede verse totalmente modificado por estos pequeños detalles que se escapan al control humano. Una tormenta traicionera, un teléfono que no funciona, unas señales mal interpretadas, pueden llevar al éxito o al fracaso. También es cierto que otras muchas veces pasa «lo que tenía que pasar», pero hay ejemplos que permiten analizar como un hecho puntual cambia el devenir de los acontecimientos. En este y otro post que pronto publicaremos, hablaremos de dos accidentes que cambiaron las páginas de nuestra amarga Guerra Civil. Hace de su inicio casi ochenta años y tristemente muchos aún hablan de ella como si fuera algo de ayer mismo. No es aquí nuestra intención ni mucho menos, sino relacionar una vez más la Historia con la Aviación. Por tanto, veamos como el primer Jefe del Alzamiento de 1936, el General Sanjurjo, pereció en un accidente aéreo justo cuando el Golpe militar se convertía en una guerra fratricida… Continue reading

Vuelo 4U9525 de Germanwings: Reflexiones después de la tragedia

Airbus A320-211 D-AIPX siniestrado, aproximándose al aeropuerto de Belgrado, en 2014 (Dejan Milinkovic - Pixstel Photography/Airliner.net)

Airbus A320-211 D-AIPX siniestrado, aproximándose al aeropuerto de Belgrado, en 2014 (Dejan Milinkovic – Pixstel Photography/Airliner.net)

La verdad es que, en este mundo actual de saturación de datos y de sobreinformación, en muchas ocasiones incompleta, inexacta o incluso contradictoria, es mejor mantenerse a la espera, ver la evolución de los hechos y obtener datos concluyentes antes de hacer un juicio de valor sobre lo que ha sucedido. Las catástrofes, sean grandes o pequeñas (según para quien), muestran lo mejor y lo peor de lo que obtenemos a través de la nueva forma de recibir información. Es tan gratuito valorar algo, tan fácil expresar una opinión, por muy nula que sea la capacitación de éste o aquel para hablar de un tema en concreto que no es de extrañar las reacciones de muchos ante un caso como el que tristemente ha teñido la aviación europea de luto desde hace dos semanas. La tragedia del Vuelo 4U9525 de Germanwings. Continue reading

Desaparición del vuelo MH370: un año después

Un mujer escribe un mensaje en recuerdo del vuelo MH370 de Malaysia Airlines (REUTERS/Samsul Said)

Una mujer escribe un mensaje en recuerdo del vuelo MH370 de Malaysia Airlines (REUTERS/Samsul Said)

Parece mentira, pero hoy se cumple un año de la misteriosa, y hasta ahora inexplicable, desaparición del vuelo MH370, en el que un Boeing 777-200ER de la compañía de bandera malaya Malaysian Airlines con destino a Beijing desapareció sin dejar rastro en las inmensidades del Océano Índico en la madrugada del 8 de marzo de 2014. Y digo que parece mentira porque en estos tiempos de sofisticaciones informativas hasta rozar el verdadero espionaje, donde se sabe qué compras, cuándo lo compras, qué comes, con quién sales y hasta qué puedes decir en tus conversaciones más íntimas, la verdad es que todavía nadie ha sido capaz de dilucidar qué ha sucedido con este extraño enigma que sigue poniendo en jaque a las más prestigiosas autoridades sobre la materia.

Las informaciones que hasta ahora han quedado suficientemente constatadas, según un exhaustivo informe presentado la semana pasada por el propio gobierno malayo, a través de su Ministro Najib Razak, son las siguientes:

  • El avión, por circunstancias desconocidas, invirtió su curso NO, y fijó nuevo rumbo SE, atravesando de nuevo Malasia y tras quedarse sin combustible después de siete horas más de vuelo, caer en un punto indeterminado del Océano Índico. Tal información la han proporcionado los satélites Inmarsat que activan el sistema SATCOM de a bordo.
  • La información por parte de la compañía revela la existencia de una radiobaliza a bordo del avión que no había pasado las inspecciones pertinentes. Recordemos que las radiobalizas (denominadas en inglés ELT Emergency Locator Transmitter) transmiten la posición de las aeronaves a través de los satélites y se activan de forma automática en cuánto nota una brusca desaceleración. En su momento se había descartado la activación del ELT en este avión.
  • La investigación no encontró nada sospechoso en las historias personales, médicas ni financieras de los pilotos ni de la tripulación. No ha podido constatarse, en cualquier caso, un comportamiento anormal por parte de los pilotos de la aeronave, Zaharie Shah y Fariq Abdul Hamid, con lo que la teoría del suicidio, sigue en entredicho.
Un familiar de uno de los pasajeros chinos desaparecidos en el vuelo MH370 sujeta una pancarta (El Mundo / AFP)

Un familiar de uno de los pasajeros chinos desaparecidos en el vuelo MH370 sujeta una pancarta (El Mundo / AFP)

En cualquier caso, tras un año sin apenas respuestas, se abre el período negro, cruel y mecánico de las reclamaciones a las compañías aseguradoras, a la maltrecha compañía aérea (cuyo año negro ha sido incomparable, con el desastre, meses después, de otro de sus Boeing 777, esta vez a causa más que segura de un misil antiaéreo sobre Ucrania), y al propio estado malayo, que ha decidido, falto de información, a decantarse por intentar cerrar el caso, manifestando, cada vez menos veladamente, que el avión simplemente se ha estrellado, y sus ocupantes han perecido. Tampoco el gobierno chino (153 de los 259 pasajeros son de esta nacionalidad), está mostrando una excesiva contundencia en exigir explicaciones y responsabilidades. Los millones de dólares empleados en la búsqueda de los restos del avión, hasta ahora han sido estériles, a pesar de los medios aeronavales empleados y su constatada pericia tecnológica. Y la factura sigue creciendo, mientras este extrañísimo caso queda cada vez más fuera de los foros de interés de la opinión pública. Desgraciadamente esta es la cruda verdad. Son 239 víctimas de hace un año…

Desde aquí, al menos, seguiremos a la espera de acontecimientos, y, tal como decíamos hace un año en nuestro post Enigmas, mentiras e interrogantes sobre el vuelo MH370, con la esperanza de que este extraño enigma, sin duda el más grande de la historia de la aviación, pueda solucionarse lo antes posible. Por los ocupantes del Vuelo MH370 y por sus sufridas familias.

Noticias relacionadas:

Ni rastro del Vuelo MH370 un año después de su desaparición: http://www.abc.es/internacional/20150307/abci-malasia-vuelo-aniversario-mh370-201503061925.html

Los familiares recuerdan al MH370 pese a las autoridades chinas y malayas: http://www.elmundo.es/internacional/2015/03/08/54fc7ae1e2704e67108b457e.html

Missing Malaysian Airliner’s Crew Behaved Normally, Report Says: http://www.nytimes.com/2015/03/09/world/asia/missing-malaysian-airliners-crew-behaved-normally-report-says.html?ref=world&_r=0

 

Curtiss C-46 Commando: Triunfo en la Sombra

Con setenta años a sus espaldas, este Curtiss C-46 Commando de Buffalo Airways reposa listo para otra jornada de trabajo en las Tierras del Noroeste canadiense. La garza de Lufthansa permanece de los tiempos en que operaba con la aerolínea germana, medio siglo atrás.

Con setenta años a sus espaldas, este Curtiss C-46 Commando de Buffalo Airways reposa listo para otra jornada de trabajo en las Tierras del Noroeste canadiense. La garza de Lufthansa permanece de los tiempos en que operaba con la aerolínea germana, medio siglo atrás.

Hubo un tiempo en que la televisión que me tuvo enganchado mucho tiempo a los canales de documentales. Verdaderamente es un fenómeno social la proliferación de realities que versan sobre cualquier tema, a cual más descabellado. Que si unos zumbados que hacen acuarios, mientras otro tipo que se dedica a devorar platos gigantes de comidas, otros que se llevan coches embargados por la fuerza, o revientan trasteros, por no decir las casas de empeño (sinceramente, seguir a la familia de Las Vegas es más aprovechable que a los matones de Detroit). Yo me quedo, evidentemente con los realities que tengan un mínimo de credibilidad, como los camioneros en el hielo, mecánicos británicos que dejan como nuevos coches sensacionales y, sobre todo, de aviones. Digo esto porque hubo una serie de aviación que me encantaba (descartemos la magnífica Mayday Catástrofes Aéreas porque no se trata precisamente de un reality): Pilotos del Ártico (Ice Pilots NWT), que cuenta la historia del día a día de una aerolínea que opera en uno de los entornos más complicados y duros del mundo, como es el helado Noroeste del Canadá. Pero si es interesante el día a día de las operaciones de la aerolínea, es porque es a través de una flota de aviones cuya edad ronda los sesenta años como mínimo. Buffalo Airways, que es como se llama esta peculiar compañía cuenta con unos cincuenta aviones para efectuar servicios regulares de transporte de pasajeros o carga, incluyendo eternos bimotores Douglas DC-3, cuatrimotores Douglas DC-4 y algunos turbohélices Lockheed Electra. Auténticas leyendas de la aviación. Sin embargo, el que más me llamó la atención fue un bimotor de formas menos agraciadas que el eterno Dakota, aunque bastante más grande. El morro, visto de frente, asemeja un par de labios a punto de dar un beso al espectador. Curioso, sin duda. Verdaderamente oscurecido ante las mencionadas joyas de la aviación, es éste otro de los aviones que tuvieron la mala suerte de volar en la misma época que un avión archifamoso que oscureció la historia de cualquier rival. Hablamos del Curtiss C-46 CommandoContinue reading

Aterrizar en un barco: Eugene Ely y su Curtiss Pusher en el primer apontaje de la historia

Eugene Ely y su Curtiss entran en la historia aterrizando en la cubierta del crucero norteamericano USS Pennsylvania

Eugene Ely y su Curtiss entran en la historia aterrizando en la cubierta del crucero norteamericano USS Pennsylvania, en la bahía de San Francisco

Seguramente ninguno de los protagonistas de la hazaña se dio cuenta en aquel momento de que iban a revolucionar no solo la historia de la aviación, sino también las reglas del juego de la Guerra en el Mar y casi, de los conflictos venideros. El pasado 18 de enero se cumplieron 114 años del primer aterrizaje de un avión en un buque. Lo que surgió de una aventura, un reto, y una demostración de la valía de aquellas frágiles máquinas de madera y tela, diseñadas y pilotadas por valientes y entusiastas pioneros de la aviación, pasó a abrir un nuevo campo en la ingeniería naval, y en menos de una década después, empezaban a surgir en las mejores marinas del mundo la nave que se convirtió en capital del poder naval: el portaaviones.

Un día como aquel pero del ya lejano 1911, el joven piloto Eugene Burton Ely subió a la rudimentaria cabina de su frágil Curtiss Model D (o Curtiss Pusher), un biplano con hélice impulsora y 40 hp de potencia en el Hipódromo de Tanforan, adaptado como improvisado aeródromo y situado en la península de San Francisco, en California. En la toldilla del crucero acorazado USS Pennsylvania (ACR-4), anclado en la bahía, se había dispuesto una plataforma de 30 metros de longitud y 10 de ancho, atravesada de banda a banda por 22 tensores sujetos por sacos de arena. Ely había dispuesto tres ganchos en el tren de aterrizaje triciclo de su avión, con el fin de ir enganchándose a los tensores y detener el Curtiss al final de la plataforma. Por último, en caso de que todo fallara, se había dispuesto un grueso toldo para frenar. El Pusher despegó y se aproximó por la popa al crucero, con una velocidad de aproximación de sesenta kilómetros por hora, algo por encima de lo calculado debido al viento de cola. Ely vira y corta los gases. El biplano tocó en la plataforma y enganchó en el duodécimo retén, quedando detenido completamente 25 metros después. ¡Era la primera vez que un avión aterrizaba en un barco!

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Rayos y Fuego de San Telmo sobre los aviones

Un MD-83 en medio de una espectacular tormenta eléctrica

Un MD-83 en medio de una espectacular tormenta eléctrica

De vez en cuando nos sorprendemos viendo en las noticias (normalmente las clásicas secciones de relleno, tras los tostones políticos), imágenes de reactores de pasajeros alcanzados por el terrible fogonazo de un rayo, con el consiguiente comentario «parece un milagro que no haya estallado/se haya partido/se haya desintegrado»… Sin embargo, la cosa es a priori más aparatosa que peligrosa para la propia aeronave. Veamos por qué.

Los aviones, al no estar conectados con la tierra, se cargan de electricidad estática en vuelo por el rozamiento del aire, con lo cual son blancos perfectos para los rayos. Recordemos que un rayo es una poderosa descarga natural de electricidad estática, producida durante una tormenta eléctrica, acompañada de un reflejo luminoso (que denominamos como relámpago) y de un estampido sónico (que llamamos trueno) en su trayectoria por el aire. Es imposible evitar que alguno alcance a una aeronave, pero hay medidas muy eficaces para minimizar los riesgos para los ocupantes del mismo. Un fuselaje está construido, al igual que en los automóviles, como una Jaula de Faraday (o sea, que en su interior el campo electromagnético es nulo) y el rayo puede recorrerlo en su superficie sin afectar al interior hasta terminar escapando por la punta de los planos, estabilizadores o el timón de dirección. Para evitar que se sufran daños, los aviones disponen de descargadores de estática en estas zonas, compuestos por filamentos de carbono y que suelen ser los lugares por donde escapan los rayos. Una vez en tierra, bastará con sustituirlo para que vuelva a estar operativo, aunque será necesario revisar el fuselaje y las alas, en previsión de los agujeros u otros daños que el rayo pudiera provocar en los mismos.

Fuego de san Telmo en el parabrisas de este A320 sobre los cielos de Vietnam (fuente: Jacob Thomsen / Airliners.net)

Fuego de san Telmo en el parabrisas de este A320 sobre los cielos de Vietnam (fuente: Jacob Thomsen / Airliners.net)

En relación a este fenómeno existe otro, tan espectacular y hermoso como el anterior, aunque menos agresivo, que se denomina Fuego de San Telmo y durante siglos era un terrorífico y extraño espectáculo para los marinos, espantados al ver como se producían inexplicables llamaradas en los extremos de los mástiles de los buques de vela durante las tormentas en medio del océano, alterando el curso de las brújulas del navío. En la actualidad, estas llamas, de color azul/violáceo aparecen en las cabinas y en las alas de los aviones. Sin embargo, el Fuego de San Telmo es también un  fenómeno meteorológico, creado también en relación a la electricidad estática que el avión provoca en su movimiento al rozar con el aire. Es una chispa que realmente no es un fuego, y por supuesto no tiene capacidad de quemar nada. Este efecto se denomina efecto corona y surge de la siguiente manera: si un avión se mete en medio de una tormenta, entra asimismo en un campo eléctrico (de ahí las divergencias inexplicables de las brújulas) que causa la ionización de las moléculas del aire, y que termina separándose de sus electrones y creándose un plasma conductor. En ese momento, la tormenta puede descargar brevemente su energía sobre la masa contenida en el campo eléctrico, o sea, el fuselaje y las alas del avión, y se produce una descarga eléctrica electroluminiscente, de color azulado/violeta porque el gas predominante de la atmósfera determina el mismo azul por tanto para el nitrógeno y el oxígeno. El brillo aparece, inofensivo, durante unos minutos, y luego vuelve a empezar el proceso.

Descargadores de Estática en los planos de un Boeing 737

Descargadores de Estática en los planos de un Boeing 737

Todo este curioso fenómeno meteorológico fue detectado por primera vez por el norteamericano Benjamin Franklin en 1749 (cuando aun pertenecía al Imperio Británico), demostrando, tras sus investigaciones para inventar el pararrayos, que era de naturaleza eléctrica, aunque como decimos, inerme. Tan solo para los dirigibles y aerostatos antiguos, cargados del inflamable gas hidrógeno, podría ser un elemento de peligro. De hecho, una de las hipótesis de mayor peso que explicaban la deflagración en 1937 del gigantesco dirigible alemán Hindenburg en Lakehurst (New Jersey), se centran en la aparición del Fuego de San Telmo que provocó un incendio en la cubierta de la enorme aeronave.

Sea como sea, como dudo que nadie vaya a efectuar un vuelo en un dirigible lleno de hidrógeno, ya saben, si tienen suerte de poder ver estos fenómenos meteorológicos, fotografíenlos y disfruten. Merece la pena. Cosas de la ciencia…

Bibliografía consultada:

¿Sabías…? En: Avion Revue, n.368, febrero 2013, p. 96.

Martínez, M. Técnica. En: Avion Revue, n.382, abril 2014, p. 97.